Umbral, leyenda del césar visionario

Captura de pantalla 2019-03-23 a las 22.42.34

libros

golpistas-franco

Umbral, leyenda del césar visionario

Umbral: El sueño roto de la Falange: La mediocridad de un César de guardarropía. «Leyenda del César Visionario»: las negritas de Umbral en la gestación de la dictadura franquista.

            A Francisco Umbral lo leí asiduamente durante su colaboración, generosa y duradera, en El País, periódico del que fue columnista insignia durante muchos años en la Transición, hasta que decidió arrimarse al libidinoso Pedro José y su Mundo vertical de un siglo XXI que nunca acababa de llegar, acaso porque viajaba hacia atrás en el mundo periodístico a la búsqueda del agitprop, del que la teoría de la conspiración del 11-M acabó convirtiéndose en su losa sepulcral informativa.

           Umbral, empapado de Literatura hasta los tuétanos, y aun constipado de ella, y experto en el gacetillerismo de la anécdota elevada a categoría, se empeñó durante toda su vida en devenir un figurón literario, personaje público y pasto, a su vez, de anécdotas que lo incluyeran en su propia visión del mundo y en el molde privilegiado de sus propias negritas, con las que siempre quiso figurar. En esa faceta pública: Yo he venido aquí a hablar de mi libroMuy bien, sí, pero ¿cuándo se hablará de mi libro?, sostenida desde la voz cavernosa y vallisoletana, envuelta en su sempiterna bufanda de quien se abriga la voz poética para no resfriarse en medios, como el televisivo, donde con facilidad se te llevan las corrientes, la verdad es que el hombretón, vuelto triste caricatura de los grandes de nuestras Letras, como Valle, por ejemplo, o el orbe Quevedo, se me volvía insignificante y antipático, a fuer de muy provinciano (la negra de Flaubert), aunque no señorito, sino esforzado autodidacto.

Lo anterior fue la razón determinante para no leer ninguna novela suya, ni siquiera la tan celebrada, polémica lingüística incluida, La noche en que llegue al Café Gijón, que tanto me olía al temido anecdotario, a poliantea, a florilegio. Su prosa periodística la intuía insufrible en una novela –como siempre me lo ha parecido la pseudolírica de Muñoz Molina, tanto en su pestiñosa Invierno en Lisboa como  en la hojeada El jinete polaco, que tanto me evocó la prosa empalagosa de los reportajes de Informe Semanal–, y no andaba del todo equivocado, aunque tampoco del todo cierto.

símbolo falange.jpg

             Me ha complacido haber leído Leyenda del César Visionario porque es impagable la visión valleinclanesca que nos ofrece Umbral del mundo por de dentro del Movimiento Nacional, y de Falange, que inició una guerra cainita encabezada, a fuerza de codazos sangrientos, por el tripudo general masón Francisco Franco, quien maniobraría con chafarrinona habilidad galaica para deshacerse de todo intento de limitar políticamente su poder personal y autoritario –perdóneseme la redundancia– y mantenerse en el Poder hasta el día de su flebítica muerte, como le consintió la mayor parte de un pueblo agradecido y servil a partes desiguales, una base sociológica, diríamos ahora, que sintonizó con los valores tridentinos, hipócritas y antiintelectuales contra los que, por mi parte, hube de luchar durante el primer tercio de mi vida con denodados esfuerzos, porque ser hijo de un militar vencedor de la guerra no es nada fácil, menos aún cuando uno descubre que ha nacido, ideológicamente, en el bando equivocado, y, con horror, el mismo uno descubre un artículo del padre en un boletín de la HOAC con una proclama como ésta: “Hitler, Mussolini, dos ejemplos a seguir.”

Falange-Jose-Antonio-Primo-Rivera_EDIIMA20170718_0390_5.jpg

           La novela de Umbral tiene la virtud de meternos, con excelentes maneras narrativas, heredadas de Valle y de Cela –de este último siempre se reconoció humilde discípulo, y de ahí, tras morir, el Nobel iriaflaviano, la inquina con que denostó a la segunda mujer tras los intentos de ésta de convertirse, desde su poquedad e insignificancia intelectuales, nada menos que en la albacea literaria de la obra del autor de La colmena-; tiene la virtud de meternos, decía, en el corazón del incipiente franquismo para comprender la insalvable mediocridad en que se fraguó una aberración histórica como la del Movimiento Nacional, digna heredera del fernandoseptismo de nuestro convulso siglo XIX. Mucho se ha escrito sobre la emigración intelectual española tras la Guerra Civil del 36, pero poquísimo se ha leído, me parece, sobre la liberal, que sufrió una represión bastante más salvaje que la franquista, como cualquiera que lea los imponentes trabajos de Vicente Llorens puede comprobar.

símbolo falange.jpg

         Leyenda del César Visionario nos muestra, junto a la biografía inmisericorde del implacable firmante de sentencias de muerte, el patético coro de intelectuales falangistas que aspiraban a proveer al militarote africanista de doctrina ideológica relativamente sofisticada, aun en su simpleza fascista. Umbral nos describe una suerte de Pombo falangista al que asiste quienes encarnaron, supuestamente, la supervivencia de la intelectualidad española en el bando nacional, dirigido por hombres como el 8896235152254169211dechado irracional de Millán Astray; la misma que, desde la inicial adhesión al confuso ideario pistoleril de José Antonio, nutrido por Eugenio D’Ors con un afán imperial nacido en Cataluña, donde dejó su sello en el Ensanche barcelonés, comenzó a distanciarse de la evidente lógica militar de exterminio que encarnaba Franco (“Limpiarle los fondos a España”, denominaba él, según Umbral, a esa guerra que amparaba toda suerte de aniquilación del enemigo, al margen de procesos judiciales). El contraste entre la austeridad de pensamiento –perfecto ejemplo avant la lettre del pensamiento escuálido, más que débil– de un Franco cuya célebre lucecita de El pardo ya se fragua, al decir de Umbral, mientras habitaba en el Palacio arzobispal de Salamanca, y la poderosa intelectualización del coro de conspiradores falangistas es uno de los grandes alicientes de la novela, aunque la visión estática y homérica con que los describe Umbral, multiplicando y repitiendo adjetivos definidores cada vez que aparecen en el relato, lastra considerablemente el ritmo de la obra y la acerca al género de la semblanza que Umbral cultivó con éxito en El País. Umbral introduce en la leve trama de la obra –los intentos de los intelectuales falangistas para evitar la condena a muerte del teórico del anarquismo, muerte que le servirá a Franco para acallar los rumores sobre su posible responsabilidad en el accidente mortal del general Mola, el preferido de Hitler– un personaje, Francesillo, vago eco del bufón Francesillo de Zúñiga que escribió una bien humorada y realista crónica de la vida cotidiana de la corte de Carlos V, cuya lectura recomiendo, por supuesto. Francesillo, hijo de un periodista asesinado por los matones falangistas, le sirve al autor para construir una visión esperpéntica de la doble moral de los futuros vencedores. En este sentido, la creación del convento-burdel es todo un hallazgo narrativo.

símbolo falange.jpg

           Umbral se vanagloriaba de su facilidad para el adjetivo homérico, definidor, e hizo de esa facilidad estilística algo así como su sello personal, por más que sea deudor inevitable de autores como Cela, Valle o Quevedo. Esa virtud de Leyenda del César Visionario es, al mismo tiempo, una de sus grandes rémoras, porque instala al lector en 1515552556282708187la escena costumbrista antes que en el dinámico realismo: el libro está lleno de sus negritas, aunque no aparezca ninguna. Hay, sí, una visión periodística de aquella época auroral del Movimiento Nacional que tiene su justa correspondencia en la trama en la atención que recibe un personaje, absolutamente surrealista, como Ernesto Giménez Caballero, al frente de un periódico hagiográfico del Caudillo. El episodio del impostor que se hace pasar por José Antonio como un supuesto Mesías del falangismo que va reclutando por diminutos pueblos de la geografía castellana seguidores para luchar contra la guerra civil que no es suya, sino de los militarotes tripudos, es uno de los grandes momentos del libro, junto con la atinada descripción-interpretación de los vencedores literarios que desengañados, como Ridruejo, o leales-oportunistas como D’Ors, Foxá o Laín Entralgo oscurecen esa tertulia que evoca las de tiempos republicanos, auténticamente libres frente a los atemorizados del presente. Son, pues, numerosos los aciertos estilísticos de este fresco histórico que interesa más que entretiene, o que entretiene al modo del reportaje periodístico: mezclando un estilo propio con una materia atractiva. No hay descripción baladí, sin embargo, y en todas se escuchan ecos literarios de muy diversas fuentes, también lorquianas, con una profusión de lirismos que compensan la debilidad de la trama narrativa. Se trata de una compleja mezcla de lírica e historia, pero Umbral ha conseguido, mediante ella, elaborar un atractivo método hermenéutico que nos permite comprender con total claridad los turbios y criminales fundamentos de un régimen autoritario que supo pervivir en el tiempo mediante el terror y la complicidad de potencias extranjeras como las fascistas Italia y Alemania en sus orígenes y las demócratas y antimarxistas como los Estados Unidos después.

símbolo falange.jpg

          Son tantas las muestras de la potente prosa umbraliana que puedo aportar que bien podría alargarme veinte páginas con citas memorables, así que lo suyo es que los intelectores se acerquen al libro –es posible que lo encuentren de segunda mano en la colección biblioteca El Mundo, como a mí me sucedió– y lo subrayen con tanta profusión como la mía. He aquí, pues, la muestra de esos subrayados que espero sirvan de aliciente para que esta lúcida novela histórica tenga los intelectores que merece.

1332841211_0

El retrato del dictador, del César Visionario, es tan cruel como ajustado a lo que fue históricamente el general simplón y vengativo: Nuestro Caudillo tiene pocos días intelectuales; Paco es un masón arrepentido, o reprimido. Los masones son los judíos de Franco. Los judíos son los masones de Hitler, que era judío; Franco ahuecaba la voz, que es el recurso oratorio de los que no tienen voz, acampanándola.

El final del episodio del funeral por el Ausente (José Antonio) en las Huelgas reales es una muestra acabada del estilo que domina la novela:Salían del monasterio en protocolo riguroso y confuso al mismo tiempo, obispos que saludaban como fascistas, intelectuales que saludaban como militares, moros que se santiguaban sin saber, falangistas que parecían conducir al caudillo como un rehén, hasta que él se adelantó bajo palio, tranquilo y sereno, todo autoridad, pero sin ninguna agresividad, y había un cielo de campanas locas aturdiendo toda la ciudad, un techo de hierro que se fue disipando y que el Caudillo ya solo oía, lejano, cuando en  su cuarto arrojaba la boina roja sobre una silla (era el símbolo muertos de Carlos VII, y ¡esos no eran sus Borbones!), y se deshebillaba él solo (que me dejen a solas, por favor) con manos de señorita de provincias, como una monja con cartucheras y pistola, respiró aliviado, al fin. Y aún añade, Umbral: Franco es un rencoroso tranquilo; Franco, en batín y zapatillas, parece un joven opositor a notarías que trabaja de noche y a quien se le van pasando los días sin conseguir plaza; El Caudillo era carnosito y culoncillo; Este desajuste entre voz y mensaje le impedirá siempre fraguar en un todo carismático…

Libro Juan Poz-OK

            De todas esas descripciones, ¡cómo no hacer involuntariamente comparaciones con algunos de nuestros presentes políticos, salvando las distancias, claro…! En cuanto a los creyentes falangistas hinchados de retóricas y ayunos de poder, veamos algunos retratos al ácido, especialidad de la casa: Un día llegó a la ciudad el conde de Foxá, hecho Síguenos en Twittertodo él de frases y pasteles, poeta barroco, diplomático escéptico y cornudo alegre; Serrano [Súñer], menudo y afigarado, con cara de gato y conducta de tigre; Costa y Ganivet, dos intelectuales mediocres y prefascistas, habían legitimado, sin saberlo, a todos los futuros dictadores; Eugenio Montes, con el cuello de la cazadora subido encima del uniforme es un poco el golfo de José Antonio, amigo de González-Ruano y otros señoritos perdis de la derecha; Ridruejo es bello, brillante, directamente insoportable. Lleva al cuello la cruz nazi sobre la camisa falangista; Dionisio Ridruejo es un hombre, como tantos, que camina tras los pasos de su corazón, ese hombrón incansable que le lleva de aquí para allá. Demasiado corazón, una dialéctica lúcida que sólo le sirve para darse la razón a sí mismo, y la juventud como una caballería fustigada por latigazos de whisky…

símbolo falange.jpg

            Leyenda del César Visionario (que es imagen, según Umbral, atribuida a Federico Urrutia, pues hubo una iconografía caudillesca de Franco como un Cid redivivo para salvar y amparar a España de las hordas judeomasónicasmarxistas) es un libro lleno de Síguenos en Facebooksensatas reflexiones amargas y lúcidas sobre la guerra civil y sobre cómo la ignorancia y el fanatismo, hermanos gemelos, fueron capaces de armar la que armaron. Me quedo con la que aporta Umbral tras enterarse el pueblo de Salamanca de la barbarie de las cabezas cortadas a los enemigos asesinados (ellos decían ajusticiados) y puestas en las picotas que aún se conservaban en muchos pueblos: El instinto del pueblo siempre le lleva al tono justo y se habla del caso como de un choque de trenes, qué barbaridad, qué desgracia, bueno, son cosas que pasan en la vida, imprudencias, temeridades, ya se sabe, cada uno acaba como acaba, eso, cómo tiene que acabar, es cosa de Dios, Dios lo tiene escrito.

          Las negritas, esta vez, son mías, no de Umbral, claro, y quiero con ellas recordar las insensatas palabras de Artur Mas y sus secuaces, quienes a la hora de buscar metáforas para su aventurerismo político golpista se las pintan solos, sin duda…

Juan Poz-FirmaPuedes seguir a Juan Poz en Twitter como @JuanPoz9 y también en su excelente blog de crítica cinematográfica «El Ojo Cosmológico de Juan Poz» y en su blog de crítica literaria «Diario de un artista desencajado»

A MagazineFranja Patrocinio Patreon & Paypal

Ataraxia Magazine es un digital de lectura gratuito en Internet. Publicamos a lo largo del mes más de una treintena de extensos artículos y columnas de política, sociedad y cultura, fruto del esfuerzo y dedicación de un equipo de más de quince periodistas, escritores, juristas, abogados, economistas y expertos en todo tipo de materias. Cada número supone no menos de 400 horas de trabajo colectivo. Garantizar la continuidad de una iniciativa de estas características sin financiación es imposible. Si te gusta nuestra publicación te pedimos que contribuyas, en la medida de tus posibilidades, a su continuidad; o bien patrocinándola mediante una mínima cuota mensual de 5 dólares (4,45€) a través de PATREON (hallarás el enlace tras estas líneas) o bien aportando mínimas cantidades, a partir de 1€, mediante un micropago utilizando PAYPAL (enlace tras estas líneas). GRACIAS por tu ayuda. Deseamos poder seguir brindando a nuestros lectores textos y contenidos de calidad de forma abierta y accesible a todos.

PATROCINA ATARAXIAMAGAZINE CON UNA CUOTA DE 5$ (4,44€)

anuncio Ataraxia-Patreon

PATROCINA ATARAXIAMAGAZINE CON UNA MICRO DONACIÓN (2€)

Micro donación mediante Paypal

Mediante Paypal (no es necesario tener cuenta en Paypal) puedes aportar 2 €, a fin de garantizar la permanencia y viabilidad de tu revista en Internet. Muchas gracias.

€2,00


email de contacto: ataraxiamagazine@gmail.com

Patrocina AtaraxiaMagazine: https://www.patreon.com/ataraxiamagazine 

Síguenos en Twitter: https://twitter.com/ataraxiamag

Síguenos en Facebook:

Publicidad Ataraxia magazine


Autor- Juan PozImagen de cierre de artículos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s