El gran «desembrague»

El embrague es la parte de la mecánica de un coche que permite acoplar (y desacoplar) dos ejes giratorios. O en otras palabras, que los pone en relación o los separa. 2022 ha sido el año en el que ha empezado el fenómeno de desembrague mundial que va a definir los próximos 20 años, y no exagero.

Desde hace décadas, desde antes de la caída del Muro pero sobre todo después, Occidente se ha sentido muy seguro de la superioridad de su sistema político y económico sobre los rivales (esencialmente, las dictaduras y el socialismo). Ha adoptado la postura de que es mejor comerciar con el enemigo, siempre que siga las reglas, y de ese modo mantener unas buenas relaciones basadas en el interés… mientras los valores y el modo de vida occidentales se encargan de derribar el régimen desde dentro.

Eso se ha traducido en una enorme apertura comercial. Enorme porque no se ha limitado a socios y amigos, sino a los viejos rivales. La China de Deng Xiaoping no había dejado de ser autoritaria cuando sus zonas económicas especiales se llenaron de empresas occidentales. La Rusia de Putin ya había invadido Georgia y masacrado Chechenia cuando abrimos los últimos oleoductos. Venezuela siguió vendiendo su petróleo, como Irán, pese a su apoyo a la desestabilización de los vecinos.

La inmensa ventaja china en costes de fabricación (derivada de enormes masas de emigrantes rurales explotados tanto como de su sistema educativo o de su ignorancia de toda norma de seguridad o propiedad intelectual) y la aparición de los barcos contáiner supusieron un vuelco radical. Segmentos enteros de la población occidental, que habían vivido bien de la industria, se encontraron progresivamente entre la espada y la pared, con mercados cada vez más reducidos y sueldos cada vez más justos. A medida que China aprendía y maduraba, más y más segmentos de la industria occidental se veían sometidos a presión. La enorme clase media china, sacada de la pobreza en pocas décadas, se ha alimentado de la clase media occidental, empujada al sector servicios (camareros, según cierto ministro). A cambio, esa clase media occidental ha recibido bienes sustancialmente más baratos de los que era capaz de fabricar. Y durante bastante tiempo, las clases dirigentes occidentales han estado convencidas de que era un buen intercambio. Quizá porque las grandes empresas occidentales, que han usado masivamente China como fábrica donde construir sus productos, han sido los mayores beneficiados.

En los últimos años, sin embargo, este sistema se ha deteriorado. “Chimerica”, como la llama Noah Smith, uno de esos analistas que merece la pena leer, dejaba de funcionar, y la clase trabajadora desencantada votaba contra el sistema eligiendo a Trump. Para los americanos fue una sorpresa; para los europeos la cosa ya estaba caliente, tan caliente que sirvió de alimento al Brexit, la mayor catástrofe que se haya autoinfligido un país en democracia.

Ambos casos compartían otro ingrediente: esos “socios comerciales” autoritarios, y en concreto Rusia. Es notable la poca repercusión que están tenido las conclusiones de la comisión del Parlamento Europeo sobre desinformación en injerencia extranjera, porque dejan al descubierto las maniobras de Putin para debilitar las democracias, desde Washington a Barcelona, cada vez con menos disimulo. No han dicho mucho sobre la influencia de Irán o de Venezuela, mucho más limitadas en Occidente (salvo en España) pero notables y enormemente dañinas en sus propias áreas de influencia.

Y por fin llegamos a 2022. La invasión de Ucrania ha sido el punto de inflexión en la Historia más fácil de detectar desde que la guillotina mató a un rey francés. Muchas tendencias que venían ahondándose durante décadas se rompieron en horas, y otras están aún invirtiéndose. Putin le hizo un enorme favor al mundo invadiendo cuando lo hizo, pero eso no hará más fácil lo que viene.

El problema es que los “socios comerciales” autoritarios ya no son pobres. Su pirámide de necesidades ha cambiado: ahora no quieren dinero, quieren reconocimiento, poder, su propia esfera de influencia, rango de gran potencia, exportar su revolución y humillar a sus rivales. El primero en cambiar fue Rusia, pero no le hicimos caso mientras aplastaba a su vecindario. El segundo fue Irán, que cayó en las manos de los teócratas más extremistas y quiso ser nuclear. Venezuela ha pasado todos los límites menos el de la agresión militar. Y China ahora está en manos de un autócrata de verdad, al que le importa más el control que el crecimiento, y del nacionalismo que lleva décadas avivando.

La invasión de Ucrania tuvo una respuesta completamente inesperada de la Unión Europea: cerró filas y se volcó en apoyar al agredido. En cuestión de meses fue apretando las tuercas a las exportaciones energéticas rusas y está navegando claramente hacia la independencia, llegando incluso a absolver del cierre a las centrales nucleares alemanas. Estados Unidos reaccionó como no lo hizo con Siria, liderando el apoyo occidental a la altura de sus posibilidades. Turquía, el niño rebelde de la OTAN, protestó pero colaboró. La mayor parte del mundo hizo lo propio, con la excepción de China (que expresó su apoyo a Rusia) y sus Estados cliente… y de la India de Modi, pero eso da para otra historia.

Y entonces Nancy Pelosi visitó Taiwan, lo que viene a ser la mayor muestra de testosterona vista en EEUU desde Reagan. Y China reaccionó mal, con agresividad. El presidente Jinping hizo el tipo de declaraciones que, si se toman en serio, implican prepararse para la guerra.

Y pasó lo increíble. De repente, el presidente blandito (que ya había demostrado poca blandura en Ucrania) cortó las gónadas a la industria china, promulgando un embargo parcial de piezas y conocimientos de alta tecnología (microchips avanzados) esenciales para que China siguiera su plan de crecimiento, pero también para que se mantuviera competitiva. Sobre el papel es poca cosa, ya que la inmensa mayoría de lo que fabrica China no necesita esos niveles tecnológicos… pero hay que fijarse en que China ya no compite en precios tan bien como antes: esa clase media ya no cobra tan poco como cuando acababa de salir de la aldea, y esas empresas ya no son tan informales.

En el último par de meses, el sentido real de las medidas de Biden está aflorando. Apple está saliendo de China. EEUU ya ha importado más de la UE que de China en 2022, un cambio radical. Las nuevas inversiones estadounidenses en su propio país y en Europa (y otros países aliados) se han disparado. Las compras industriales de EEUU a China han bajado un 40% (según el último Supply Chain Heat Map de la CNBC), y no todo han sido semiconductores. El WSJ dice que las fábricas chinas están adelantando el cierre por vacaciones de año nuevo en dos semanas debido a la falta de pedidos.

Lo que no consiguió Trump con sus embargos, lo que no consiguen los populistas de izquierdas con sus protestas, lo ha conseguido Putin al invadir Ucrania. Ha enseñado a Occidente que no puede comercial con enemigos, porque el resultado es que les crecen los dientes, y los acaban usando. Pero además, es que China ya no quiere jugar a ser proveedor del mundo: quiere jugara. ser líder, y sobre todo a ser dictadura. Y para eso tiene que cortar amarras con Occidente y sus amigos, centrarse en el mercado interno y en su esfera de influencia, que no es tan pequeña (miremos a Africa). La desconexión, el “desembrague” entre las áreas económicas de Occidente y de los aliados de China está en marcha, y va a doler, aunque no sea completo.

La guerra puede extenderse más allá de Ucrania, aunque las papeletas de un conflicto amplio no son altas. Irán está implosionando. Venezuela podría hacerlo en cualquier momento. Rusia seguramente lo hará cuando caiga Putin (con el riesgo que supone). Pero sobre todo, China puede invadir Taiwan. Jinping está viendo los dientes a Occidente y puede que decida que no gana nada esperando.

En resumen, “se viene” un enorme cambio económico y social, y también político. La presión de la UE ya ha reconducido a Polonia y puesto en el dique seco a Hungría; España se salva porque nadie se acaba de creer lo que está pasando, pero ahí fuera ya no se toleran estas cosas. Y eso sin hablar de que buena parte de Occidente ya no es opulento, pero vive como si lo fuera, “por encima de nuestras posibilidades”. Las últimas crisis han dejado unos niveles de deuda enormes, la productividad lleva tiempo creciendo menos de lo necesario, y los PIBs con ella. Los tiempos que vienen van a ser complicados, y en tiempos complicados hay menos dinero para el tipo de gastos no productivos que tanto gustan a las sociedades occidentales (y especialmente la española). La inflación, que destruye la deuda, destruye también los ahorros. Vienen muchas curvas, peores donde peor se gobierna.

Pero francamente, ya era hora.

MIGUEL CORNEJO

Síguele en Twitter: @MiguelCornejoSE

MIGUEL CORNEJO
 
Economista de formación, gestor de proyectos de profesión, aficionado a meterse en charcos —fundó Macuarium.com y Magma— y a hacer sonar campanas. Casado y navarrizado. Últimamente le dejan presidir la Asociación Pompaelo, un grupo apartidista que defiende la auténtica historia, la igualdad y la libertad en tierras del viejo reino.

A MagazineFranja Patrocinio Patreon & Paypal

1

Patrocina Ataraxia Magazine en PATREON desde 5$ (4,50€) al mes

https://www.patreon.com/ataraxiamagazine

Captura de pantalla 2020-05-12 a las 15.11.03

2

Patrocina Ataraxia Magazine mediante una donación por PayPal

Puedo donar 5 euros

No es necesario tener cuenta abierta en PayPal para utilizar PayPal como plataforma o vía de donación • Si quisieras donar 10 o 15 euros puedes especificar (en la casilla junto al botón) que la cantidad que donas es 2 o 3 veces 5 euros…

5,00 €

Puedo donar 10 euros

No es necesario tener cuenta abierta en PayPal para utilizar PayPal como plataforma o vía de donación • Si quisieras donar 20 o 30 euros puedes especificar (en la casilla junto al botón) que la cantidad que donas es 2 o 3 veces 10 euros…

10,00 €

Puedo donar 20 euros

No es necesario tener cuenta abierta en PayPal para utilizar PayPal como plataforma o vía de donación • Si quisieras donar 40 o 60 euros puedes especificar (en la casilla junto al botón) que la cantidad que donas es 2 o 3 veces 20 euros…

20,00 €

Puedo donar 50 euros

No es necesario tener cuenta abierta en PayPal para utilizar PayPal como plataforma o vía de donación • Si quisieras donar 100 o 150 euros puedes especificar (en la casilla junto al botón) que la cantidad que donas es 2 o 3 veces 50 euros…

50,00 €

3

Patrocina Ataraxia Magazine con 2€ por lectura mensual

Aportaré por la lectura de cada número 2 euros mensuales

Aportaré 2 euros mensuales por leer Ataraxia Magazine, mediante un micropago utilizando PAYPAL (no es necesario tener cuenta en PayPal para efectuar el pago).

2,00 €

A Magazine

email de contacto: ataraxiamagazine@gmail.com

Patrocina AtaraxiaMagazine: https://www.patreon.com/ataraxiamagazine 

Síguenos en Twitter: https://twitter.com/ataraxiamag

Síguenos en Facebook:

Imagen de cierre de artículos

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s