Los Presocráticos II

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presocráticos II

En esta segunda parte pretendo presentar al resto de presocráticos de cierta entidad a partir de Tales y antes de la aparición de Sócrates, motivo por el cual, reciben el nombre de presocráticos o sea “antes de Sócrates” que ya utiliza un método de análisis profundo y fiable como fue el dialéctico con el que buscaba la verdad por medio del diálogo contrapuesto entre dos personas hasta encontrar una contradicción o una reducción al absurdo en sus razonamientos y además su pensamiento queda plasmado a través de obras escritas, que en este caso no hace Sócrates, pero sí su principal discípulo Platón, a diferencia de los presocráticos que no dejaron obras escritas donde se pueda apreciar su pensamiento. Por el contrario, y esta es una apreciación personal, el pensamiento de los presocráticos fue muy intuitivo y apenas sin contrastación que les permitía hacer volar su imaginación sin las ataduras de métodos y contrastes. Eran, por así decirlo, mentes libres; quizás parecidos a los físicos teóricos de nuestro tiempo, que no tenían miedo de expresar sin cortapisas su pensamiento en forma de poesía o pequeños relatos con toda la libertad del mundo, lo que les convierte en inaccesibles para los estudiosos de su tiempo y sucesivos periodos. El único que analizó concienzudamente su filosofía fue Platón que, en muchos casos, confesó su incapacidad de entenderles y tuvieron que ser filósofos contemporáneos como Hegel, Nietzsche, Bertrand Russell o Heidegger los que consiguieron sacar a la luz la profundidad de sus conocimientos alrededor de dos milenios después de haber sobrevolado eras y culturas diversas de la que se aprovecharían, no me cabe duda, alguno de los mejores físicos teóricos de los tres últimos siglos, nada más y nada menos.

Anaximandro

Nació en Mileto hacia el año 610 a de C., era hijo de Praxiades y tuvo el privilegio de compartir ciudadanía con Tales, considerado por muchos el padre de la Filosofía. En realidad, Anaximandro fue discípulo de Tales y como aquel, fue capaz de separar el mito del “logos”, aunque a diferencia de éste tuvo la previsión de escribir su pensamiento de manera que pudiera ser estudiado y explicado con gran certeza por sus coetáneos y por supuesto por los estudiosos de la posterioridad.

Antes de entrar a analizar el pensamiento del sabio es importante subrayar el gran mérito que tuvo al ser capaz de dibujar el primer mapamundi sin apenas viajar, pues los únicos viajes que se le conocen fue a Tracia donde fundó la colonia de Apolonia y a Esparta donde se dice que introdujo el gnomon o reloj de sol, pero ello no era suficiente bagaje para ser capaz de diseñar un mapa del mundo, por lo que se supone que creó tan ingente obra a partir de las noticias que traían los navegantes que desembarcaban o hacían escala en el puerto de Mileto.

Sombra de Clío El pensamiento o doctrina de Anaximandro, en concordancia con la de Tales, establecía una posición dominante del agua sobre los demás elementos aire, tierra y fuego, confiriéndole la categoría de arjé o principio de todas las cosas que llamaba apeirón que significaba lo indeterminado capaz de mantener el equilibrio de otros elementos también poderosos. Para él, las cosas surgen de lo indeterminado y después de un cierto tiempo vuelven a lo indeterminado cuando perecen. Ahora bien, ese equilibrio del que habla el sabio es un equilibrio dinámico, cuestión que se parece mucho a las teorías actuales de simetría-asimetría de la materia que han postulado  los premios Nobel de Física del año 2008, Makoto Kobayashi, Toshide Maskawa y Yichiro Nambú en el sentido de que en los orígenes existía un equilibrio entre la materia y la antimateria, o lo que es lo mismo, cada elemento del universo tiene su contraparte materia-antimateria que llegó a producir una situación dramática en el mismo, pues cada vez que la materia interactuaba con la antimateria, ambas resultaban aniquiladas dejando solamente un rastro de fotones; de manera que si eso se hubiera prolongado indefinidamente, nada de lo que conocemos habría existido: ni el sol, ni la tierra, ni el universo, ni nosotros mismo, pero he aquí que en un momento determinado se produjo una asimetría a favor de la materia que como resulta evidente, fue capaz de crear a la larga el mismísimo cosmos. Esa cuestión nos viene a explicar que en realidad el universo procede de un sistema inestable o indeterminado, algo que, de una forma rudimentaria, ya pensaba el sabio griego cuando hablaba de un orden no estático donde las cosas están en pugna unas con otras continuamente y donde el “apeirón” se convierte en el todo, saliendo de una situación original de indiferencia y equilibrio hacia un desequilibrio o una desigualdad produciendo un movimiento eterno capaz de engendrar el cielo y a partir de ahí nuestro mundo, donde nuestra Tierra sería como un cilindro chato suspendido en el espacio por sí mismo sin ningún apoyo, aspecto muy importante por tratarse del primer filósofo que suponía a la Tierra suspendida en el espacio pero sin ningún apoyo.

En relación a los vivientes, se le considera junto al romano Lucrecio, que vivió entre el año 99-55 a. C, los precursores del concepto de que, todas las cosas vivas están relacionadas y que unas y otras fueron cambiando en el transcurso del tiempo, aspecto que sorprende mucho, teniendo en cuenta en que en esa época la ciencia se basaba en la observación y dicho pensamiento tiene cierta similitud con algunos conceptos de la teoría de la evolución.

Según escribe Bertrand Russell, La idea general de evolución es muy antigua; se la encuentra ya en Anaximandro (siglo VI a.C.), quien sostenía que los hombres descendían de los peces. Pero Aristóteles y la Iglesia desterraron estas teorías hasta el siglo XVIII. Ya Descartes, Kant y Laplace habían supuesto un origen gradual del Sistema Solar, en lugar de la creación repentina seguida por una total ausencia de cambio. Tan pronto como los geólogos lograron determinar las edades relativas de diferentes estratos, se hizo evidente por los fósiles que las formas más complejas de vida llegaron a la existencia después que las formas simples; además, muchas formas que existieron hace mucho tiempo se han extinguido completamente. Se descubrió que los tipos altamente diferenciados a los que estamos habituados fueron precedidos por tipos intermedios. La hipótesis de la generación espontánea, antes muy difundida, fue refutada experimentalmente excepto en lo que respecta al origen hipotético de las formas de vida más simples. Todo esto hizo natural suponer que los diversos animales y plantas existentes ahora o que existieron en el pasado descendían de un antepasado común, y se fueron diferenciando gradualmente como resultado de la variación en los caracteres hereditarios.

Pitágoras 

Sabido es que la figura de Pitágoras está envuelta en ciertos aspectos de leyenda y misticismo, seguramente por ser contemporáneo de Buda y Confucio que fueron los fundadores de las principales religiones orientales, no obstante, parece que el gran maestro nació en la isla de Samos en el año 575 a. C., era hijo de Mnesarco y pasó la mitad de su vida en la isla teniendo que huir en el año -530 perseguido por el tirano Polícrates que se había hecho con el poder y tuvo que refugiarse en la ciudad de Crotona en la Magna Grecia, situada en el sur de la península italiana. Antes, Pitágoras había viajado a Fenicia y Egipto donde estudió mitología, geometría y astronomía; probablemente también estuvo en Babilonia donde adquirió conocimientos aritméticos y musicales. Precisamente en Crotona funda la hermandad pitagórica de tendencia religiosa basada en un estilo de vida ascético con el objetivo de conseguir la purificación ritual o catarsis, gracias al cultivo del saber y donde la música y las matemáticas tenían un papel muy importante. Además el camino de ese saber era la filosofía que Pitágoras llamaba “amor a la sabiduría” que poco a poco fue ganando influencia en la vida política de la ciudad hasta que hacia el  -500, Cilón, uno de los aristócratas más importante de la ciudad y que además poseía una gran influencia política, logró convencer a los notables de la ciudad de las nefastas consecuencias de la doctrina pitagórica y encabezando una revuelta logró sorprender a los pitagóricos en una reunión en la casa de Milón, el atleta más celebrado de la antigüedad, acabando con la mayoría de ellos. Al parecer Pitágoras logra huir al Metaponto, donde falleció a los ochenta años.

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El pensamiento de Pitágoras y de su escuela percibe la división entre dos mundos, por una parte, el mundo celeste, cuyo movimiento es armónico donde según Pitágoras decía oír el sonido celeste y por la otra lo terrenal. La primera percepción era eterna e incorruptible, la segunda correspondía a la región perecedera y corruptible. Todo lo anterior puede observarse en la distribución categórica que el sabio hacía de los diez primeros números básicos, los cuales formaban una tabla de las diez oposiciones fundamentales, como por ejemplo: limitado-ilimitado, impar-par, uno-muchos. Para Pitágoras los números eran el principio o arjé del mundo, y el universo estaba ordenado numéricamente. Así mismo los pitagóricos eran conocedores de grandes saberes astronómicos heredados de Egipto y otros territorios orientales y la Tierra la concebían como una esfera que giraba alrededor del gran fuego junto con los demás planetas en órbitas a distancias numéricas armónicas.

El método ideado para representar los números consistía en unos agrupamientos o montoncitos de piedras que tomaban la figura de figuras geométricas como el cuadrado, el rectángulo, el triángulo o incluso figuras en tres dimensiones como fue el caso de la pirámide, de tal forma que la escuela pitagórica, fue capaz de desarrollar verdaderos teoremas matemáticos como es el caso del llamado teorema de Pitágoras –ya conocido por los egipcios, pero no demostrado-; que establece: En un triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa o línea que une los lados menores es igual a la suma de los cuadrados de los catetos o lados que forman el ángulo recto, es decir: h2 = a2 + b2, que tuvo una enorme importancia para cálculos geométricos usados en la Agrimensura en la Ingeniería y Arquitectura, dentro de la geometría clásica. También correspondería a los pitagóricos el desarrollo o invención de la tabla de multiplicar que tanta importancia ha tenido en todo el desarrollo del cálculo a nivel comercial, industrial, físico… Y en los desarrollos de postulados y teoremas en la astrofísica de la actualidad, al ser capaces de comprender las equivalencias y proporciones. Tampoco se debe olvidar la relación del número con la música y los aspectos religiosos-místicos que la escuela pretendió desarrollar en la doctrina religiosa.

Volviendo al filósofo Bertrand Russell: Cuando los griegos empezaron a inventar hipótesis astronómicas, los movimientos aparentes del Sol, la Luna y los planetas entre las estrellas fijas ya habían sido observados durante miles de años por lo babilónicos y los egipcios, quienes también habían aprendido a predecir eclipses lunares con exactitud, y eclipses solares con un considerable margen de error. Los griegos, como otros pueblos de la Antigüedad, creían que los cuerpos celestes eran dioses, o al menos que cada uno de ellos estaba rigurosamente controlado por un dios o una diosa. Algunos, es verdad, pusieron en tela de juicio esta opinión, fue el caso de Anaxágoras, en tiempos de Pericles que sostenía que el Sol era una piedra incandescente y que la Luna estaba hecha de tierra. Pero fue enjuiciado por esta opinión y obligado a huir de Atenas. Es discutible que Platón o Aristóteles hayan sido tan racionalistas. Pero, entre los griegos, no fueron los más racionalistas pues los mejores astrónomos: fueron los pitagóricos, a quienes la superstición les sugirió hipótesis que resultaron buenas. Por ejemplo, a finales del siglo V a.C., descubrieron que la Tierra es esférica; alrededor de cien años más tarde Eratóstenes calculó correctamente el diámetro de la Tierra, con solo un error de 50 millas… 

Heráclito

Pero quien, a nuestro entender, ya vislumbró la clave del mundo y de la existencia fue Heráclito de Efeso, ciudad desaparecida, pero que se enmarcaba en la actual Turquía, donde nació y murió entre los años 544-484 a. C..De su biografía no se sabe demasiado y quizás por su carácter y estilo se le apodaba el Oscuro. Sin embargo, se sabe que fue sacerdote en su juventud y según escribió Diógenes Laercio, sus enseñanzas y escritos, quedaron recogidos en una obra denominada De la Naturaleza, aunque a nosotros nos ha llegado en forma de fragmentos escritos y explicados por otros autores. Procedía de una familia aristocrática, pero a él no le interesaba la política y llegó a despreciar el trono de Efeso a favor de su hermano. Nunca aceptó la invitación de la rica y esplendorosa Persia, decía que se conformaba con poco. En realidad, fue un eterno insatisfecho, casi siempre disconforme con las opiniones de otros sabios pues buscaba una forma independiente de estudio en contradicción con los demás; como consecuencia de ello, escribió una pequeña pero substancial obra denominada Physis de la que se conservan 130 fragmentos breves que dan idea de su pensamiento como ya se ha indicado anteriormente.

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La primera idea que se extrae de Heráclito es que todo es movimiento, todo es cambio. Postula el principio de disolución, según el cual, todo está en una perpetua transformación, concretamente en el fragmento 67 nos dice: Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, superabundancia y hambre; pues él toma las formas más variadas, como el fuego que, mezclado a distintas substancias aromáticas es denominado según el perfume de cada una de ellas. O el fragmento 90 en el que afirma: Todas las cosas se cambian recíprocamente con el fuego, y el fuego a su vez con todas las cosas, como las mercancías se transforman en oro, y el oro en mercancías.

En unos tiempos en que el enfrentamiento entre contrarios, se suponía que conducía a la destrucción del mundo, Heráclito comprendió que la oposición de contrarios como fuego, agua, aire y tierra, no ocasionaban la destrucción del mundo en forma de ekpyrosis o consumición universal por el fuego, sino que el fuego vive la muerte de la tierra; el aire vive la muerte del fuego; el agua vive la muerte del aire, y la tierra la del agua. Todo ello como un devenir como si se tratase de un eterno retorno, donde “todo corre”, “no se puede entrar dos veces en el mismo río”. En resumen, para Heráclito solo existe la pluralidad móvil en la que el mundo es una equilibrada tensión de fuerzas contrarias “como el arco y la lira”. Además, Heráclito es el primer filósofo que reflexiona sobre su propio método, de modo que surge la epistemología o teoría del conocimiento que tanta importancia tiene en la Filosofía. De esa reflexión, de ese análisis, aparece un término decisivo < el logos > que quiere decir la racionalidad de un método de tal forma que convierte o da los primeros pasos para transformar un conocimiento basado en una acumulación de datos. Ahora el saber consiste en interpretar esos datos siguiendo un sistema metodológico racional que además evitará muchos errores.

Otra de las cuestiones importantes que se pueden vislumbrar en el pensamiento de Heráclito es su visión del hombre que choca bastante con la tesis pitagórica dualista de los pitagóricos, al afirmar que el hombre no es divino, sino una parte muy especial de la modificación de la materia producida en los infinitos procesos que se desarrollaron en el universo. Ello lo expresa en alguno de sus fragmentos de la siguiente forma: no llegarás a encontrar, el camino, los límites del alma, ni aún recorriendo todos los caminos: tan profunda dimensión tiene.

Hans-Georg Gadamer, padre de la hermenéutica o interpretación histórica, en su Inicio de la Sabiduría, analiza con cierta profundidad el pensamiento de Heráclito, cree que el sabio sigue siendo un reto constante en el pensamiento contemporáneo. Pensadores de la talla de Hegel, Nietzsche o Heidegger lo han estudiado de maneras muy diferentes, y el común denominador de todos, es considerarlo ciertamente oscuro, como en la antigüedad, donde se había ganado el sobrenombre de “oscuro”; no obstante Gadamer cree que en ese estudio se ha de tener muy en cuenta el modo y la forma en que Platón se refiere a Heráclito y el estilo en que Heráclito construye sus sentencias. Heráclito solía escribir en forma de sentencias que ya en la antigüedad eran célebres por su profundidad, siendo Platón uno de los filósofos que las interpreta. Por ejemplo, había dicho que muchas de sus sentencias eran muy interesantes, aunque algunas cosas no las había entendido bien, por lo cual, haría falta un experto “buceador”, para sacar la esencia o el verdadero tesoro de las mismas a la superficie. Es también muy interesante saber que el gran Platón solía citar a Heráclito con admiración en sus diálogos, Por el contrario, Aristóteles, que se fiaba mucho más de la lógica que su maestro Platón, no mostraba mucho interés en las sentencias del sabio por basarse en paradojas y contradicciones que no aportaban mucho al pensamiento.

Gadamer no solo analiza la importancia o el impacto que Heráclito pudiera tener en la antigüedad, sino que también lo hace en relación a como le ven los autores contemporáneos. Por ejemplo, Hegel dijo de él que no había ni una sola sentencia que el mismo no suscribiera en su Lógica. Más aún fue la influencia de Heráclito sobre el pensamiento radical de Nietzsche o el impacto que tuvo sobre el mismísimo Heidegger, quien en su cabaña en Todtnauberg de la Selva Negra, en la entrada, sobre una corteza de árbol encima de la puerta de entrada, hacía figurar la siguiente sentencia de Heráclito: “todo lo gobierna el rayo”. Y eso en Heidegger tiene mérito por ser uno de los máximos estudiosos de Parménides que es la antítesis de Heráclito, al postular la unidad inmóvil, frente a la pluralidad móvil de éste.

Parménides

Como contrapunto de la pluralidad móvil de Heráclito, en el extremo opuesto, se encontraba otro gran pensador griego llamado Parménides (515 a.C. a 440 a. C.), hijo de Pires y nacido en Elea que fue una colonia griega establecida por habitantes de Focea, una de las ciudades o polis más septentrionales de Jonia, que se encontraba situada en la costa occidental del sur de Italia. Fue un filósofo y un político activo, perteneciente a la aristocracia al cual le encargaron el redactado de un código de leyes. Escribió un largo poema filosófico sobre La Vía de la Verdad, la Vía de la Opinión y una Introducción, del cual se ha extraído básicamente el pensamiento de Parménides, que para muchos representa el origen de la metafísica, que a partir de ese momento se va a ocupar de los aspectos del ser y de la verdad. Otro aspecto que se muestra muy claramente en dicho poema es la confrontación que en todo momento se produce entre mente y sensibilidad, llegando a afirmar que ante un conflicto sentido-mente, se ha de desterrar la vía de los sentidos como medio de conocimiento. El camino hacia el racionalismo e idealismo futuro, estaba en marcha.

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Aunque Parménides no habla del movimiento ni de los cambios como clave de su pensamiento, en realidad es de justicia hablar de él cuando se habla de Heráclito y hablar de Heráclito cuando se habla de Parménides, pues representan un pensamiento coetáneo que daría a la Filosofía sus señas de identidad, ya que enfrentaban dos filosofías: la pluralidad móvil de Heráclito, contra la unidad inmóvil de Parménides que puso en marcha un estado de opinión muy dinámico en la época basado en la dialéctica, que en la actualidad se podría interpretar como algo distinto, pues cuando el de Elea dice que el ser es y no puede dejar de ser y que el no ser no es y no podría ser; a quién se está refiriendo es a un dios divino y lo que “no puede ser”, que para nosotros es el mundo, apenas le interesa. Por lo tanto, bajo nuestra opinión, el sabio de Elea defiende la “unidad inmóvil”, pero no niega la evidencia del movimiento y del cambio en que vivimos inmersos. Eso sí, así como en Heráclito una cosa puede “ser y no ser” al mismo tiempo, Parménides tiene muy claro que “el ser es y el no ser no es”; independientemente de lo que nos muestren los sentidos. Un discípulo suyo llamado Zenón defiende a su maestro, sobre todo de las tesis pitagóricas, afirmando: Todo cuanto existe ha de tener alguna magnitud, pues sino no existiría. Lo mismo cabe decir de cada una de sus partes que llevaría a una divisibilidad infinita: por ejemplo, una línea se podría dividir en un número infinito de partes cada una de ellas debe ser infinitamente pequeña de forma que esa infinitud consigue que no exista magnitud numérica, o que se pueda identificar numéricamente, con lo que cada parte debería tener y no tener al mismo tiempo una magnitud, con lo cual la teoría pitagórica se convertiría en un absurdo.

El análisis del texto comentado en un principio despejará una de las grandes nebulosas que existían en ese momento en el pensamiento griego, donde el ser o realidad es algo único; donde no hay tiempo ni vacío, ni existe la pluralidad ya que el ser es inmóvil, finito y similar a una esfera. Todo lo cual llevó al sabio griego a pensar en un método matemático deductivo para, a partir de un axioma indiscutible como: el ser es, el no-ser no es, poder explicar la génesis del universo. 

Uno de sus poemas, denominado Sobre la Naturaleza, contiene la esencia del pensamiento de éste, como se puede comprobar en algunos versos mezclados de su poesía.

 Voy a decírtelo ahora mismo, pero presta atención a mis palabras,

Las únicas que se ofrecen al pensamiento de entre los caminos que reviste la búsqueda.

Aquella que afirma que el Ser es y el No-Ser no es,

Significa la vía de la persuasión –puesto que acompaña a la verdad- y la que dice que el No-Ser existe y que su existencia es necesaria,

Ésta no tengo reparo en anunciártelo, 

Resulta un camino totalmente negado para el conocimiento.

Porque no podrías jamás llegar a conocer el No-Ser –cosa imposible-

Y ni siquiera expresarlo en palabras.

…porque el pensar y el ser son una y la misma cosa

Anaxágoras 

Nació en una ciudad jónica del Asia Menor hacia el año 500 a.C. y murió en Lámpsaco en el -428. Se le considera el primer filósofo no ateniense que vivió en Atenas, pues en esos momentos Atenas se estaba convirtiendo en el centro cultural y filosófico de la Hélade. En el momento que llega a Atenas comienza a relacionarse con los ciudadanos más importantes como por ejemplo Pericles y Eurípides. Independientemente de la importancia que tuvo como pensador, fue sometido a un juicio por impiedad por haber afirmado que el sol era una enorme piedra incandescente, por lo cual fue expulsado de Atenas en el año -455 y tuvo que refugiarse en Lámpsaco donde pasó el resto de su vida hasta su fallecimiento que ocurrió a los setenta y dos años de edad. 

Su pensamiento parte de la idea central de que cada cosa contiene en si misma las semillas de todas, como en el caso del fundidor que extrae el hierro de los restos de lo fundido o los alimentos que se incorporan al cuerpo, una vez se han combinado con los “jugos gástricos del estómago”, desechando los elementos sobrantes o innecesarios, lo que estaría ya esbozando la teoría atomista de Demócrito y su escuela. Otra concepción importante sería la de que nada perece. Es su parecer que las cosas nacen por agregación y mueren por disgregación, lo que le lleva a pensar que el nacer es un agregarse o mezclarse y el perecer sería un disgregarse.

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Aspectos todos de un razonamiento que llevan haciendo los más importantes astrofísicos contemporáneos, en el sentido de que la primera “gran explosión” lo que hizo fue mezclar, agregar interrelacionar unas pequeñísimas partículas llamadas quarks que dieron origen al nacimiento de los átomos, moléculas, metaloides y metales que poco a poco, en el transcurso de los milenios fueron conformando el universo, la Tierra, las planta, los animales y finalmente el hombre.

En uno de los fragmentos del sabio se pueden hallar aspectos nucleares de su pensamiento como es el caso: Todas las demás cosas tienen una porción de todo, pero la mente o “nus” es infinita, autónoma y no está mezclada con ninguna, sino que ella es por sí misma. Si no fuera por sí misma, sino que estuviera mezclada con alguna otra, participaría de todas las demás, pues en cada cosa hay una porción de todo… Es, en efecto, la más sutil y la más pura de todas; tiene el conocimiento todo sobre cada cosa y el máximo poder. Gobierna todas las cosas que tienen vida, tanto las más grandes como las más pequeñas. Gobernó también toda la rotación, de manera que comenzó a girar en el comienzo… ¿Teniendo en cuenta que han pasado más de dos mil años de esos pensamientos, no parece extraordinario el razonamiento y explicación del origen del mundo? ¿No suscriben en parte lo anterior muchos astrofísicos de la actualidad? Y, ¿el Creador de Anaxágoras, no tiene cierto parecido con el Dios Cristiano?

La comprensión de la realidad por nuestro sabio se basa en la importancia del nus o inteligencia como el principio que fundamentaría a la larga la teología occidental.

Demócrito

Nacido en Abdera, de la antigua Grecia. Hoy desaparecida. Demócrito (460 a.C. – 370 a.C.) fue uno de los filósofos griegos más famoso de la antigüedad clásica, junto con Platón y Aristóteles. Se cree que fue un escritor muy prolífico que escribió mucho sobre Ética, Física y Matemáticas; de lo que solo se conservan fragmentos. Diógenes Laercio cuenta que el sabio escribió innumerables obras sobre todos los ámbitos del saber sobre todo en lo relativo a las matemáticas, la física, la astronomía y la ética, pero también le interesó mucho la poesía. Su fama no se produjo en vida, donde pasó prácticamente desapercibido, pero fue un auténtico filósofo que viajó a Egipto para aprender geometría de los sacerdotes, a Persia e India a estudiar matemáticas y astronomía. 

Su pensamiento concebía el universo formado por unos diminutos corpúsculos invisibles a los que llamaba átomos que en griego significan “inseparables”; además dichos átomos eran indivisibles y estaban dotados de un movimiento original y con posiciones variables. Sin embargo, como creía que todos los átomos eran cualitativamente iguales, resultaba difícil explicar la diversidad de las cosas que Demócrito preconizaba, cuestión que resolvió al considerar que los átomos pueden tener formas, tamaño, orden y posición distintos. Como por ejemplo átomos grandes, pequeños, curvos, convexos y cóncavos.

Para Demócrito todo lo que existe en la naturaleza puede ser una combinación de átomos y vacío. Los átomos se mueven y chocan entre sí combinándose, de forma que, cuando sus características y formas sean propicias, se producirán unos cambios regidos por un orden natural necesario que producirán a lo largo del tiempo el Sol, la Tierra, la Luna y las estrellas.

La importancia de Demócrito como profeta, de lo que hoy en día conocemos como universo y mundo, fue crucial. Ha sido el precursor de las modernas teorías atómicas del danés Niels Bohr (1885-1962) referidas al átomo y la mecánica cuántica; donde los átomos constituyen la unidad básica de la materia y están compuestos por un diminuto núcleo, formado por protones y neutrones, rodeado por electrones que giran alrededor de él. Además, se mueven, adoptan distintas posiciones y son indivisibles, pues romperlos, en algunos casos y condiciones puede producir una energía enorme capaz de producir un efecto destructivo en cadena de varias decenas de kilotones. También tuvo influencia en el alemán Max Planck (1858-1947), el cual llega a demostrar que los átomos, con ser unas unidades mínimas de la materia, aún pueden dividirse en partículas menores como los cuantos que son indivisibles y pueden absorber y emitir ondas o quarks que son partículas elementales cargadas y los protones y los neutrones están compuestos cada uno de ellos por tres quarks.

Alberto Vázquez-Firma

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Alberto Vázquez Bragado. Residente en Barcelona. Licenciado en historia, UB 2007; Máster en Historia de la ciencia, UAB 2008; estudios de literatura, UB 2015.

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Autor- AlbertoVázquez BragadoImagen de cierre de artículos