¿Qué le pasa a la izquierda en Cataluña?

Un espía entre los nuestros

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Tengo una fantasía confesable: participar en un comité de dirección de En Comú Podem y descubrir cómo analizan sus resultados y enfocan la estrategia a seguir. Cuando acaben este artículo, quizá compartan mi fantasía. Vamos allá.

Observemos los resultados de las últimas eleccions, en los distritos donde la izquierda históricamente tenía su caladero de votos; ya saben: Santa Coloma de Gramanet, La Mina, Nou Barris, etcétera. ¿Qué comprobaremos? Que Ciutadans no ha ganado, ha arrasado. Lo lógico sería que En Comú Podem analizase estos —ojo a la expresión— ¡datos objetivos! Seamos amables y pensemos que lo han hecho. Una posible conclusión es que a sus votantes les hubiera estallado un rayo en la cabeza y que, por arte de magia, hubieran abrazado el liberalismo abandonado sus posiciones de izquierda. Todo es posible, pero me da la sensación de que no es esa la razón. Otra opción es que votaran por el partido más abiertamente contrario al independentismo. Lo que sí es de locos es concluir que han dejado de votar a En Comú Podem porque no son suficientemente soberanistas. ¿Qué ha decidido, a la luz de esos datos, este extraño partido de izquierda? Optar por el independentismo disfrazado de soberanismo.

Pero todo es mucho más simple y se resume con la confesión de la propia Alamany: “soy independentista”. De Ada Colau no hay nada que decir, así que nos la ahorramos; el enorme lazo amarillo que preside el ayuntamiento lo resume todo.

Recientemente la nueva dirigente de este misterioso conglomerado que es En Comú Podem, Elisenda Alamany, está impulsando este giro. Por ejemplo con la reprobación del Rey. Parece claro que la principal preocupación de sus exvotantes, que se han pasado a Ciutadans, es reprobar al Rey. Para que el disfraz sea eficaz y creíble tiran de creatividad lingüística: “Espacios comunes”, “Entornos transversales”, “Ámbitos participativos abiertos”, etcétera. Pero todo es mucho más simple y se resume con la confesión de la propia Alamany: “soy independentista”. De Ada Colau no hay nada que decir, así que nos la ahorramos; el enorme lazo amarillo que preside el ayuntamiento lo resume todo. Pero sigamos.

Además de ser un error colosal en vistas a recuperar a sus votantes, es un auténtico desastre estratégico. El partido de izquierda y referente del independentismo es ERC. Entonces… ¿para qué este viaje y esas alforjas? ¿No sería más sencillo que los dirigentes indepes se integrasen en Esquerra? Pues no. Vamos al PSC.

Pasqual Maragall alcanzó los mejores resultados con un 37% en 1.999 cuando combatía al nacionalismo, el 3% y tal. Luego llegó el tripartito y su amor por ERC. El resultado ha sido una fuga de sus votantes constante y sin fin… 25%, 18%, hasta llegar al mínimo con Miquel Iceta, con un 13%. ¿Qué conclusión han sacado los brillantes estrategas del PSC?… ¡Buscar el acercamiento a ERC! Ya se olfatea el próximo tripartito. Sin olvidar los ayuntamientos que dirigen con el consabido lazo amarillo. Parece que todo esto no es suficiente y hace unos días ha surgido una nueve corriente dentro de los socialistas, de corte “soberanista”, para discutirle y reprocharle a la dirección del PSC cierta aparente tibieza.

La CUP. Veamos. Estos dan para otro artículo… Hoy sólo anticiparé que para mí son de ultraderecha. ¿Cómo definir sino el hecho de señalar al que piensa diferente, pintar amenazas en sus viviendas, o entender la violencia que demuestran en las calles?

Vuelvo al inicio: ¿Qué le pasa a la izquierda en Cataluña? Mi respuesta: tienen unos dirigentes que están alejados de la realidad, y además están en el partido equivocado. A poco que dedicasen unos días a hablar con la gente de las calles, de los barrios populares donde podrían reinar, lo entenderían todo. O no, porque son rehenes del marco mental independentista.

Y esto me lleva a mi fantasía: participar en un comité de dirección de En Comú Podem. Me daría el gustazo de leerles este artículo, mirar su cara de perplejidad y rematarlos de forma lapidaria: “Habéis abandonado a tantas y tantas personas que os votaban, que si tuvierais vergüenza deberíais iros ahora mismo”.

¿Qué le pasa a la izquierda en Cataluña? Podría aspirar a gobernar, pero prefiere ser vergonzosa comparsa del independentismo excluyente, egoísta y supremacista.

Nota: pocas horas antes de publicar este artículo hemos conocido la dimisión de Elisenda Alemany de las filas de En Comú Podem.

Joan Puig


Puedes seguir a Joan Puig en twitter como @avecesensayo

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