La estrategia del sometimiento

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La estrategia del sometimiento

 

Hoy, de nuevo, se ha producido una vulneración grave de los derechos fundamentales en Cataluña. Una manifestación organizada por “Hablamos español”, que había cumplido con todos los trámites administrativos para su realización no ha podido llevarse a cabo como estaba previsto porque una plataforma nacionalista ha convocado una contramanifestación y la policía de la Generalitat, en vez de proteger el derecho de quienes habían convocado con anterioridad la manifestación amparó a los contramanifestantes.

Impedir el ejercicio del derecho de manifestación es grave; que quien lo impida sea la misma autoridad que debería velar por protegerlo es un comportamiento claramente antidemocrático. Que tanto contramanifestantes como gobierno regional operen dentro del mismo plan: la imposición de un régimen nacionalista que no respeta los derechos de quienes no comparten su ideario es ya fascismo en acción.

Por desgracia no exagero. Es lo que está pasando. ¿Repasamos las vulneraciones de derechos que padecemos sistemáticamente en Cataluña?

1. Las decisiones judiciales que reconocen que al menos un 25% de la enseñanza ha de ser en castellano no tienen traducción en el sistema educativo. El catalán sigue siendo la única lengua vehicular y hemos llegado al punto en el que en algunos colegios se exige que quien no entienda catalán vaya a las entrevistas con los maestros acompañado de una persona que haga de traductor.

2. Las administraciones locales han prohibido ya varios actos políticos de Cs. Las mismas administraciones que utilizan la megafonía municipal para lanzar soflamas independentistas (el caso de Vic que ha llegado recientemente a los medios de comunicación).

3. Los tribunales han declarado que en la universidad catalana existe discriminación contra los estudiantes que se oponen al nacionalismo y se limita su libertad de expresión e ideológica, así como su derecho a la educación.

4. Pese a que los tribunales y el Defensor del Pueblo han establecido que las administraciones públicas han de respetar su deber de neutralidad y que, por tanto, no pueden lucir símbolos como los lazos amarillos, estas administraciones continúan mostrándolos.

5. Pese a que, como se ha establecido, la presencia permanente de lazos amarillos y otros símbolos semejantes en lugares de titularidad pública no es legal las administraciones públicas no solamente se niegan a retirarlos, sino que se ha instruido a los Mossos d’Esquadra para que amedrenten a los ciudadanos que retiran esos símbolos intentando conseguir así que el espacio público no sea ocupado ilegalmente por los nacionalistas.

6. El derecho de manifestación de los no nacionalistas es limitado por los grupos nacionalistas que, como vemos, cuentan con el apoyo de la policía regional.

Lo peor de todo esto, sin embargo, es constatar que nada de todo esto mueve ni al gobierno de España ni al partido que le da apoyo. ¿Cómo nos sentimos los catalanes no nacionalistas, no solamente sometidos a unas autoridades regionales que no respetan nuestros derechos y los limitan ilegalmente con la ayuda de la policía; sino también desamparados por un gobierno de España que no hace más que mirar para otro lado mientras un día sí y otro también la ley se incumple y los derechos son pisoteados?

Pero es que hay más. Frente a esta estrategia de sometimiento tan clara todavía hay quien defiende que somos quienes exigimos el respeto de nuestros derechos quienes generamos tensión y que haríamos bien en quedarnos en nuestras casas y no molestar.
Y quienes dicen estas cosas son miembros del gobierno de España…

¿Está todo perdido?

Comienzo a pensar que sí, cuando ya ni vulneraciones claras y graves de derechos fundamentales provocan siquiera un arquear de cejas ni en el gobierno ni en el partido que le apoya es que estamos solos, solos ante unos fascistas que no dudan en utilizar tácticas de fascistas, como hemos visto hoy, ante un gobierno que no hace más que callar y conceder y ante una opinión publicada que a exigir el respeto de derechos fundamentales lo llama “provocar”.

La democracia se va por el sumidero, porque donde no hay respeto a los derechos no hay libertad y donde no hay libertad no hay democracia. No cabe pedir nada a los nacionalistas. Su táctica es conocida, expresa. Todos la pueden ver y no la cambiarán.

Me dirijo tan solo a aquellos que no os declaráis nacionalistas y pedís que contemporicemos. ¿Por qué hemos de contemporizar? ¿Por qué hemos de renunciar a nuestros derechos? ¿Con qué legitimidad nos pedís que asumamos que hemos de ser ciudadanos de segunda en nuestra tierra?

¿Seguiréis apoyando a un gobierno que permite que una parte de los españoles se vean despojados de sus derechos por las autoridades que deberían defenderlos? ¿Acaso pensáis que una vez que la democracia haya sido completamente laminada en Cataluña -y queda poco para ello- no seguirá la misma suerte en el resto de España?

¡Reaccionad!

RAFAEL ARENAS • Catedrático de Derecho Internacional

Autor- Rafael ArenasPuedes seguir a Rafael Arenas en Twitter y también en su página personal “El Jardín de las Hipótesis”

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