Yo, Moriarty

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Moriarty y yo…

Hablar de tu propio libro es un deporte de riesgo. Ponderar sobre la bondad o maldad de los propios actos es casi imposible. Todo y así, intentaré esbozar de qué va mi última novela “Yo, Moriarty. Los diarios del Profesor”, esperando que el juicio del lector sea benévolo. Porque una obra deja de pertenecer al autor en el momento que cae en manos de otro. Expuesto el objeto, queda castrado, decía Artaud.

En mi doble condición de Holmesiano y escéptico, cosas que conjugan admirablemente, siempre me inquietó saber poco acerca de la Némesis del campeón de la justicia de su generación, Sherlock Holmes. Al profesor James Moriarty sólo se le concede voz propia en “El problema final”, amén de algunas menciones. ¿Era plausible que la pesadilla que el detective de Baker Street había decidido erradicar fuese una sombra, un nombre citado al desgaire, un personaje sin mayor relieve?

Lo mismo me sucedía con Irene Adler, Adelbert Gruner, Charles Augustus Milverton, la Señora Hudson, incluso con Mycroft Holmes y el Club Diógenes. Salí a buscar esas identidades que Conan Doyle nos había hurtado a mayor gloria de Holmes. En el camino encontré hallazgos enormes, coincidencias históricas, tipos poderosos, en fin, una vida que iba más allá de lo que Sir Arthur había mostrado. Y me decidí a darles voz a todos, reinterpretando el canon, acomodándolo a un nuevo punto de vista, el famoso «what if…» que tan apasionante resulta.

De ahí nacen estos escritos en los que Moriarty da rienda suelta a su pensamiento y a su odio hacia Holmes y todo lo que representa en tanto que paladín de un sistema injusto. En el libro, redactado a modo de diario, se lleva a cabo una vendetta personal, la del profesor, así como un ejercicio divertido que acaso pueda gustar al lector: encajar lo que conocemos de Holmes con el contexto histórico de la época.

Por estos diarios desfilan asuntos como el drama de Mayerling; los asesinatos de dignatarios ilustres; el París canalla; Jack el Destripador; los manejos de los servicios secretos británicos; la miseria de los manicomios; Sigmund Freud; cierto doctor oriental; Pío Baroja; la bomba del Liceo o la masonería. Con Moriarty en el epicentro, los personajes aparecen bajo una luz distinta, descarnada y, por tanto, real.

Han sido tres años de investigación y, por qué no decirlo, diversión. Ahora son ustedes quienes deben decidir. Aunque, como dijo Borges, todo esto no sea más que un inocente pasatiempo de quien lo escribió.

La literatura es algo más cotidiano y corriente de lo que la gente imagina.

Miquel Giménez

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Miquel Giménez, Barcelona 1959  Periodista, guionista y escritor  Ha trabajado en radio y televisión con profesionales como Luis del Olmo, Javier Sardá, Valerio Lazarov, Raffaella Carrá, Jesús Hermida o Alfredo Amestoy  Columnista en El Mundo y Voz Pópuli Analista político en La Sexta  Premio Ciutat de Barcelona de Radio y Televisión  Autor de ocho libros Su última novela es “Yo, Moriarty. Los diarios del Profesor”  Está casado y tiene un hijo.


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