Entrevista Ernest Suñé

Ernest Suñé-Interior

«El independentismo no sólo anhelaba la violencia, sino que urdió estrategias para promoverla, con la finalidad de que fuese el detonante de una intervención europea»

Barcelonés enamorado del Maresme  Mi vinculación con El Masnou empezó como lugar de veraneo y al final se consolidó como primera residencia. En este bello municipio costero he formado una familia junto a Pilar, y han nacido mis dos hijas y mi hijo Soy de una generación que ha hecho el servicio militar y que cree que, si no en el mismo formato, sí que debería existir algo parecido, con lo que ganaríamos todos  Mi primer contacto con la administración la tuve cuando accedí a la plaza de funcionario de policía en El Masnou, cuerpo que dejé en 1996, tras 12 años de servicio Milité durante 10 años en la UGT  Soy portavoz del PSC en El Masnou, Secretario de Formación de la Comarca del Maresme y miembro del Consell Nacional de los socialistas de Cataluña  Mis principales pasatiempos son la lectura y la pintura; mantengo un blog desde 2008 y soy bastante activo en redes sociales ¿Anécdota? Pues como el alcalde era reticente a colgar un retrato del Rey en la nueva sede de la Policía Local, en 1993, alegando que no había existencias de retratos del Rey, escribí al monarca y le solicité uno, que me envió dedicado. Se colgó, claro que sí… Me presento como candidato a alcalde de El Masnou por el PSC el próximo año.

Una entrevista de JULIO MURILLO 

—Desconocía, Ernest, que mantuviste plaza de funcionario de policía en El Masnou, hasta 1996, durante 12 años. Imagino que en aquella época ser policía era asunto menos problemático que en la actualidad. La fractura de nuestra sociedad afecta, por desgracia, también a los cuerpos de seguridad autonómicos. ¿Qué recuerdos guardas de aquellos años? ¿Cómo ves el papel de la policía catalana en la actualidad, atrapada entre dos fuegos?

—El trabajo de policía es siempre conflictivo ya que cuando las personas requieren sus servicios es porque hay problemas. En mi etapa como policía, El Masnou fue siempre un municipio con alcalde de CiU, muy nacionalista, y que participaba en todos los sainetes que se organizaban desde la Generalitat.

De esta forma tenemos en el pueblo Plaza del Milenario, justificando los “mil años de Cataluña”; plaza de los Países Catalanes, y otros espacios destinados al recreo de la fantasía nacionalista… espacios con los que nos hemos acostumbrado a convivir pero que muestran la presión continua a la que se ha estado sometiendo a las personas.

Y los policías no fuimos una excepción. Recuerdo a un compañero -un buen amigo- al que sancionaron un año por negarse a patrullar con el “CAT” en el coche patrulla. Es muy duro para muchos trabajadores esa presión constante, y ahora es mucho más evidente.

Tengo muy buen recuerdo de esa etapa en la que dejé muy buenos amigos que aún mantengo, y esa relación me permite conocer, de primera mano, las presiones que reciben y, en algunos casos, las amenazas veladas. De hecho, una parte del gobierno actual de ERC en El Masnou está en los juzgados, por denuncias de agentes, y se han abierto procesos internos para revisar lo que parecen flagrantes abusos de autoridad y coacciones, muy similares a las que han obligado a dimitir a Juanjo Puigcorbé de la Diputación de Barcelona y a ser apartado del grupo municipal de ERC.

La gente olvida que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en las que se incluyen Guardia Civil y Policía Nacional, pero también policías locales y Mossos, son cuerpos formados por funcionarios que han opositado para obtener su plaza, y que han aceptado expresamente el cumplimiento de la legalidad emanada de la Constitución. Yo tengo plena confianza en esos cuerpos, pese a que exista alguna persona discordante. Esa persona es la excepción a la norma.

Los mismos que azuzaban a los Mossos por las cargar del 15-M en plaza Catalunya, o en el Parlament, son los que los ensalzaban por la inacción el 1-O, y eso no puede ser bueno.

Pero en Cataluña los políticos de la Generalitat han abusado de su autoridad para someter a esos y otros funcionarios a directrices expresamente confusas, y no escritas, con la finalidad última de revertir el orden constitucional. Y eso es inadmisible, primero por que la ley exige su cumplimiento y, si no se está de acuerdo con ella, seguir el proceso vigente para que sea cambiada. Y las policías catalanas sufren en sus carnes estas tensiones desde el desconcierto. Los mismos que azuzaban a los Mossos por las cargar del 15-M en plaza Catalunya, o en el Parlament, son los que los ensalzaban por la inacción el 1-O, y eso no puede ser bueno.

—Imagino que por una cuestión de afecto te entristeció profundamente comprobar el trato vejatorio, humillante, que el independentismo dispensó a miles de policías desplazados a Cataluña a raíz del 1 de octubre… ¿Crees que cumplieron con su deber? ¿Anhelaba el independentismo esa foto de coerción por parte del Estado?

—No solamente me enfureció, sino que me causó estupor que algunas personas, que ostentan cargos de responsabilidad en algún ayuntamiento bajo las siglas del PSC (sin ser militantes), participasen en la presunta coerción a los hosteleros para que impidiesen que fuesen alojados. En su momento elevé la queja a las personas con capacidad de decisión, y se tomaron medidas, aunque demasiado flojas a mi entender. Lo cierto es que esas personas no seguirán en política bajo las siglas del PSC.

Pero no me gustó el despliegue, ni la forma en que se llevó a cabo. Perjudicó a la imagen de los policías —y de España—, además de dar una imagen de precariedad, improvisación y falta de recursos que no se corresponde con la realidad. El gobierno del PP se equivocó en todas las estrategias que planteó, y fue siempre uno o dos pasos por detrás del mundo independentista. Y eso me hace plantarme una serie de cuestiones: ¿Qué vino a hacer Soraya a Cataluña? ¿Qué hizo el CNI? ¿Por qué no se exigió que esa tarea la hicieran los Mossos?

Es evidente que las imágenes de la contundente actuación policial del 1-O han nutrido el relato independentista de dramatismo, héroes y lucha, pero su exageración ha quemado ese relato. Un relato, como todos a los que nos tienen acostumbrados, lleno de exageraciones y conclusiones tendenciosas, como los 1.000 heridos, que en realidad fueron 90, tal y como explica Sandrine Morel en su libro “El huracán catalán”, libro que recomiendo encarecidamente para tener una visión neutral de los sucesos de los últimos años en Cataluña.

Pero volviendo al 1-O… ¿Acaso en un momento como ese, en que cada persona lleva un teléfono móvil, que es, a su vez, cámara de video, en el que votaron —según ellos— dos millones de personas, en más de 4.500 mesas repartidas por toda Cataluña, y de las que se tiene constancia que casi el 75% estuvieron abiertas, las imágenes de violencia se circunscriben solamente a dos colegios y una calle? Si es así, no es que la policía actuase mal, sino que, puntualmente, en esos espacios pudiera haber tenido una actuación desproporcionada, pero no tanto como el 15-M en plaza de Cataluña, donde en el desalojo ordenado por el entonces Conseller Felip Puig hubieron más de 140 heridos e imágenes muchísimo más violentas.

¿Por qué tuvieron ese gran impacto? Porque como bien dices, el independentismo no solo anhelaba la violencia, sino que urdió estrategias para promoverlas, con la finalidad de que fuese el detonante de una intervención europea; intervención que nunca se dio, para decepción de los líderes independentistas.

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—También desconocía esa anécdota, que he consignado en las líneas que preceden a esta entrevista, sobre el retrato del Rey, y lo que hiciste para que su imagen estuviera presente en la nueva sede de la Policía Local… ¿Eres monárquico por convencimiento, o simplemente entiendes la monarquía como un elemento de estabilidad en época turbulenta? Un pajarito me ha chivado que te encanta pintar, y que entre tus cuadros hay uno, al que dedicaste muchas horas, del Rey.  

—Una anécdota muy curiosa, sí. Pero no me considero monárquico: soy respetuoso con el Jefe del Estado, y con la estructura política que nos hemos dado en la Constitución. Y respeto mucho la labor que realizan los monarcas, especialmente el simbolismo de la unidad de los pueblos de España. Y también ese halo de romanticismo que desprenden, que da un plus a la representación de España en el exterior, a diferencia del que pueda dar un Presidente electo de una República; pero como demócrata, el sistema de monarquía que nos hemos dado choca frontalmente con mi visión de elección de los cargos de representación. Dicho esto, mientras no decida cambiarse, y una mayoría cualificada lo estime oportuno, es y será el Jefe del Estado. Mi Jefe del Estado.

Lo del retrato tiene también un componente anecdótico. Yo suelo utilizar fotografías como modelo, y en un reportaje en el suplemento de El País, sobre el entonces príncipe, apareció el primer plano que me sirvió de inspiración. Estoy muy orgulloso de mis obras. Todas.

 —Tras años como concejal del PSC en El Masnou, ahora te postulas como cabeza de lista y candidato a la alcaldía de tu ciudad… ¿Qué expectativas tienes? Lo pregunto porque que en las últimas municipales, de 2015, la pinza ERC-CiU obtuvo 11 regidores, siendo Ciudadanos la tercera fuerza, con 3, y el PSC la sexta, con 2. Y en las autonómicas del 21-D, las fuerzas nacionalistas se hicieron con un 58% de los votos y la suma de Ciudadanos, PSC, PP y CEC obtuvo un 41%

—Llevo como concejal desde el año 2003, momento en que los socialistas entramos en el gobierno y estuvimos hasta 2011, en que pasamos a la oposición. Fui candidato por primera vez en 2015, cuando obtuvimos los peores resultados en unas municipales, y vuelvo a repetir ahora, en un momento en que parece ser que las expectativas han cambiado y el viento nos sopla a favor.

No me he callado nunca pese a los intentos de los radicales de la CUP, de ERC y del PDeCAT de someter continuamente a la oposición, incluso con prácticas poco democráticas, pero eso no ha sido óbice para llegar a acuerdos en temas municipales.

Desde la oposición he defendido la neutralidad de las instituciones, el respeto a la legalidad y el mandato constitucional de forma vehemente, pero a la vez responsable. No me he callado nunca pese a los intentos de los radicales de la CUP, de ERC y del PDeCAT de someter continuamente a la oposición, incluso con prácticas poco democráticas, pero eso no ha sido óbice para llegar a acuerdos en temas municipales, especialmente de servicios, para garantizar la mejora de las condiciones de la ciudadanía.

Trabajo cada día para ser elegido alcalde de mi municipio, un municipio con un ascendente nacionalista muy importante, como ya has destacado, y en el que las fuerzas no nacionalistas no somos mayoría, pero en mayo puede ser que cambie el panorama.

—Evidentemente han pasado muchas cosas en tres años de sinrazón y Procés: Cataluña está agotada, y la ciudadanía harta de sufrir la arbitrariedad, mentiras y totalitarismo ejercido por una parte de la población… ¿Crees que los partidos constitucionalistas pueden apoyarte y dar un vuelco al escenario en tu localidad?

—Desde luego, en El Masnou estamos bastante compenetrados en los temas nacionales, aunque evidentemente discrepemos ideológicamente en algunas medidas de gestión, pero mucho ha de cambiar el panorama para que sumemos mayoría.

El Masnou es, como ya he dicho, un municipio complicado, con un elevado índice de nacionalistas e independentistas. El alcalde en las filas de ERC, fundador de las CUP, ex miembro de la banda terrorista Terra Lliure, y encarcelado en el 92 por el Juez Garzón, lleva la política municipal con mano de hierro y es un hueso duro de roer, aunque desde los sectores vascos más radicales se le señale como colaboracionista.

La ruptura del pacto entre ERC y PDeCAT (antigua CiU), hace un año, puede que desgaste a los nacionalistas, y también que sea una solución de futuro a un cambio en la alcaldía; no descartamos nada, pero la ecuación se presume muy difícil.

—Ciudadanos ha experimentado un auge espectacular en Cataluña. Tanto en votos como en diputados son la primera fuerza: ¿Te apoyarían, al igual que Albiol ha respaldado el cambio en la alcaldía de Badalona, a favor del PSC? ¿Harías tú lo mismo si Ciudadanos ganara de calle en tu municipio y necesitara de vuestros votos?

—Los pactos municipales tienen un componente personal muy importante, pues antes que las siglas prevalecen las relaciones personales. En El Masnou tengo bastante buena relación con todos los portavoces municipales, y eso no sería ningún problema.

Sin rodeos, y a la pregunta que planteas, si hubiese la posibilidad de hacer una mayoría alternativa, no tendría ningún problema en plantearlo a la asamblea de militantes, con mi posicionamiento a favor, y con independencia de la persona que fuese a ostentar la alcaldía. Por mí no quedaría.

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Personalmente no creo que el problema sea el que el catalán sea la lengua vehicular, pues la lengua no deja de ser el vehículo que transporta las ideas. El problema son las ideas que se transmiten.

—Las dos preguntas anteriores las he formulado porque en alguna ocasión, tú y yo hemos discutido sobre el despropósito que, a mi entender, supone que el PSC le baile el agua al nacionalismo en temas diversos, ante la perplejidad de muchísimos catalanes; entre ellos la negativa a que la presencia del español en las aulas suponga ese 25% que avalan numerosas sentencias judiciales. Me refiero a la eliminación, con vuestro apoyo, de presupuestos o partidas destinadas a revertir este asunto vergonzoso y enojoso ¿Va a cambiar el PSC, a nivel autonómico, esta forma de proceder? ¿Seguiréis apoyando a nivel local al nacionalismo, totalitario y excluyente, con la excusa de que la política municipal va por otros caminos?

—Yo soy partidario de cumplir y hacer cumplir las sentencias judiciales. Como he defendido públicamente, discrepo de los que dicen que “la educación no se toca”; en democracia, todo es susceptible de ser modificado mediante los cauces legales y con las oportunas mayorías.

Personalmente no creo que el problema sea el que el catalán sea la lengua vehicular, pues la lengua no deja de ser el vehículo que transporta las ideas. El problema son las ideas que se transmiten. Tanto en castellano como en catalán se han escrito los más bellos versos, y los peores insultos, y aunque entiendo los que plantean otras propuestas, creo que, además de cumplir con la ley, hay que exigir a la Generalitat lealtad, tanto en la enseñanza como en el resto de materias que tiene transferidas.

No es posible que los libros escolares afirmen cosas que no son reales, que mientan. Eso es inadmisible. Y es tarea de inspección cumplir y hacer cumplir la ley. Creo que es necesario revisar el acuerdo. Encontrar nuevos puntos de encuentro, sin apriorismos ni líneas rojas. En democracia, la única línea roja es la Ley.

—Dos preguntas más, de ámbito municipal, antes de cambiar de tercio. ¿De ser alcalde de El Masnou, a qué asuntos o problemas de la localidad dedicarías más atención? ¿Bienestar social, inmigración, educación? Y en segundo lugar: ¿Cumplirías con la ley de banderas y símbolos y prohibirías radicalmente la ocupación del espacio público por simbología y parafernalia independentista?

—Hay mucho trabajo que hacer en muchas materias. El Masnou es un municipio en el que hay impuestos como los de Barcelona y se prestan servicios de pueblo pequeño. Algo está fallando. Tenemos calles con aceras estrechas o inexistentes, calzadas con muchos baches, suciedad, sensación de inseguridad, entre otros muchos asuntos, y hay que afrontarlos todos.

Ahora bien, para concretar tu pregunta, el principal problema del Masnou, sin duda, es el acceso a la vivienda de los jóvenes. La cercanía de Barcelona y la tipología de municipio hace inaccesible los alquileres, o la adquisición de vivienda, lo que les obliga a marcharse del municipio. Desde que los socialistas dejamos el gobierno no se ha construido ni una sola vivienda de alquiler, y las que hay se han gestionado muy mal. Hay que fomentar viviendas para nuestros jóvenes, con alquileres bajos, por periodos de cinco años, tiempo suficiente para que puedan ahorrar, además de contener y rebajar el precio de los alquileres.

Respecto al uso abusivo del espacio público, por parte de determinadas entidades independentistas, te diría que el mantenimiento del municipio en perfecto estado, y la sanción para aquellos que ensucien las calles u ocupen el espacio común y sin permiso, es, sin duda, la obligación de un buen alcalde.

—Hablemos del inevitable y agotador proceso de secesión unilateral, que se abrió cuando Artur Mas separó las aguas del Mar Rojo, buscando salvar los muebles y tapar toda la corrupción, latrocinio y vergüenza de una derecha casposa, franquista y desleal… ¿Cómo has vivido, y vives, esta tremenda experiencia, tanto desde la óptica personal como desde tu cargo de regidor?

—Creo que puedo hablar en nombre de todos los cargos electos no independentistas si digo que está siendo un proceso duro, en el que la presión que se ha ejercido desde el mundo independentista ha ido cambiando de forma gradual, hasta hacerse más hostil, evidente, y sin ningún tipo de respeto hacia aquellos que no pensamos como ellos.

Hay un salto cualitativo negativo en los lamentables sucesos del 6 y 7 de septiembre del año pasado, en que de las palabras, ideas y pensamientos, respetables desde la discrepancia, pasaron a los hechos, saltándose la legalidad vigente y mostrando el preludio de lo que iba a venir: la falta de respeto por el ordenamiento jurídico.

Lo más sorprendente de todo es ver a las CUP, integradas por anarquistas anticapitalistas radicales, dar apoyo a los herederos del “pujolismo”, que son la derecha más rancia.

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Lo más sorprendente de todo es ver a las CUP, integradas por anarquistas anticapitalistas radicales, dar apoyo a los herederos del “pujolismo”, que son la derecha más rancia. Ellos son los que están ocultando las vergüenzas del 3%.

Por lo que respecta a mi persona he de decirte que en ningún momento he sentido ni miedo ni riesgo hacia mi integridad. Yo sigo al pie del cañón, defendiendo los ideales de mi partido, y a todas las personas que me dieron su apoyo.

—¿Has sufrido, en primera persona, el desgarro emocional y afectivo que supone pelearse o dejar de hablar con familiares o amigos? ¿Te pareció, en algún momento, que todo esto era una revolución de sonrisas, buen rollito y kumbayá déu meu?

—Sí. He tenido que limitar mi participación en determinados colectivos, o dejar de hablar con determinadas personas, algunas de ellas familiares. Hay comidas y cenas familiares que se han suspendido sine die. Hay relaciones que nunca podrán volver a ser igual.

El procés ha transformado a la gente, exactamente igual que ocurre en la obra de teatro de Ionesco, “El Rinoceronte”, que sin saber cómo, gente con la que hasta hace poco compartías afinidades, risas y complicidades, han limitado sus vidas a un único objetivo, y el mero hecho de no obrar como ellos te convierte en el enemigo. Detrás de las sonrisas hay mucha frustración, pero sobre todo mucha manipulación.

—Somos muchos los que creemos que hemos arrojado por la borda 40 años de democracia y autogobierno pleno; el daño a nuestra convivencia, paz social y economía es absoluto. Todo eso ha quedado devastado, abrasado a base de napalm, supremacismo e hispanofobia… ¿Estamos en el inicio de otra Transición, en la que en vez de reclamar “Libertad, amnistía, Estatuto de Autonomía” deberemos aguantar el eslogan “Libertad Presos Políticos, os queremos en casa” hasta morir de aburrimiento? ¿Le queda al independentismo otra salida más allá del pataleo? ¿Se le acaban los enemigos, ahora que ya no tienen a Rajoy, y ahora toca odiar al Rey?

—Ellos creían que con su actitud totalmente ilegal iban a llegar a Ítaca, a la tierra prometida, que convertirían Cataluña en un nuevo estado de Europa, en una República, y lo único que han conseguido es perder la autonomía en aplicación del 155 que, si bien fue leve, demostró que el Estado de Derecho tiene mucho poder.

A los actos desleales de la Generalitat hay que sumar la inacción —también desleal— del Gobierno de España, que no supo hacer frente a la situación. Las consignas del independentismo hay que combatirlas con hechos, encaminados a destensar la situación. No hablo de concesiones, de eso nada, porque sentarse a hablar y reconducir la situación no puede ser visto como una concesión.

Hemos de dirigirnos a las personas que se sumaron al independentismo por motivos diferentes a la independencia, y hay mucha gente. A los radicales, a los que serían independientes, aunque fuera comiendo piedras, a esos nada.

Hemos de dirigirnos a las personas que se sumaron al independentismo por motivos diferentes a la independencia, y hay mucha gente. A los radicales, a los que serían independientes, aunque fuera comiendo piedras, a esos nada; pero ahora bien, a aquellos que se sumaron por la situación económica, por las falsas promesas, por frustraciones diversas, a esos hemos de recuperarlos para debilitar al independentismo.

Cierto. Desde la moción de censura el independentismo está huérfano de enemigos. Rajoy encarnaba el enemigo ideal, pero Pedro Sánchez les supone un problema tanto para el consumo interno como para la imagen externa de España. Se les ha caído el relato, y necesitan nuevos enemigos, y la figura del Jefe del Estado es un clavo ardiendo.

Las fotografías del sábado de Felipe VI junto al expresidente de los EUA, Barack Obama, son una muy mala señal para el independentismo y una nueva victoria de España.

La visita que los Reyes y el ministro Borrell han hecho a los EEUU ha consolidado la visión de esa España democrática, plural y comprometida con los derechos humanos.

La vergonzosa escena que montaron los independentistas con el MHP Quim Torra en el Smithsonian no les ha beneficiado nada a ellos, pero tampoco a España. Gracias al impresionante discurso del embajador Morenés, que yo alabé desde el primer momento, quedaron en evidencia las vergüenzas de esas personas desleales. Odian al Rey por el discurso del 3 de octubre, pero sobre todo al cargo de Jefe de Estado que ocupa, y lo que representa: la unidad de España.

—En medio de este impasse plúmbeo… ¿alguien gobierna en Cataluña?  

Cataluña es un desgobierno, y eso perjudica a todas las personas que habitamos en ella.

—¿Qué opinas de la actuación del anterior Ejecutivo? ¿Fue un error el tancredismo de Mariano Rajoy? Te confieso que a mí, personalmente, me enervaba lo indecible… ¿Había otras opciones, mas allá de oponer, frente al rodillo de los totalitarios, la Ley y parapetarse tras el Poder Judicial?

—Creo que se equivocaron tanto en evaluar los riesgos, como en los escenarios posibles y en las soluciones previstas. Rajoy hizo de Rajoy, es decir, nada. Y salió mal. La política es útil incluso cuando una parte no quiere dialogar. Jugárselo todo a la carta judicial fue un error infantil del que España tardará en recuperarse.

Pero ha de quedar claro que la culpa de todo es de aquellos que no respetaron los marcos legales, se saltaron las normas básicas, legislaron a medida e hicieron de la deslealtad su modus vivendi.

Que la falta de pericia de Rajoy y su equipo —¿qué vino ha hacer Soraya a Cataluña?— no nos impida ver a los verdaderos culpables.

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Pero el Gobierno de España falló. Falló cuando no fue capaz de reconducir la situación estando ya Artur Mas. Falló cuando no supo explicar lo que sucedía en Europa. Falló en los controles existentes para el cumplimiento de los acuerdos de transferencias. Falló con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Falló al creer que los jueces le solucionarían el problema. Demasiados fallos, y lo estamos pagando.

Si el MHP Torra y sus adláteres pretendiesen de nuevo saltarse la ley, forzando al Estado, se aplicaría de nuevo el 155, pero con una amplitud y contundencia que no dejaría lugar a dudas.

—¿Ha servido de algo la aplicación del 155, al margen de conceder a los catalanes constitucionalistas un pequeño respiro tras tanta angustia?

—Ha servido y mucho. Ha demostrado que en Cataluña impera el Estado de Derecho. Ha demostrado las mentiras de los independentistas, que decían que no acudirían a unas elecciones autonómicas convocadas por el Estado, y acudieron y marcando el paso. Ha demostrado la firmeza del bloque constitucional, algo de lo que nos hemos de felicitar. Ha demostrado, en definitiva, la debilidad del bloque independentista.

Y te avanzo algo que, aunque evidente, merece ser remarcado: Si el MHP Torra y sus adláteres pretendiesen de nuevo saltarse la ley, forzando al Estado, se aplicaría de nuevo el 155, pero con una amplitud y contundencia que no dejaría lugar a dudas.

—Supongo que convendrás que este viaje a ninguna parte nos ha llevado a un callejón sin salida a todos. ¿La tiene? Miénteme, que hoy compro cualquier cosa… ¿Se llama, por ventura: Federalismo Asimétrico Cotangente Progresivo y “We Are The Champions, my friend”? ¿No es nuestro Estado Autonómico, tal y como lo conocemos, uno de los más descentralizados del mundo? ¿No es nuestra democracia homologable a las más avanzadas y consolidadas? ¿Crees que debemos desmantelarlo todo para contentar al nacionalismo?

—No me gusta hablar mucho de la visión territorial de España que tenemos desde el socialismo, porque no se trata de pretender imponerla. Nosotros tenemos una visión, agrade más o menos, y planteamos sentarnos todos a debatir las mejoras que permitan consolidar la democracia española, exactamente igual que lo lograron los padres de la actual Constitución, que permitió la transición española.

Quiero decir con ello, que en un Documento —con mayúscula— que ha de representar a todas las personas de este maravilloso país, todos deberemos ceder en algunas cosas, como bien sabes que hicieron al redactar la CE. Sentémonos, hablemos, diseñemos las estructuras, establezcamos los mecanismos económicos y sociales, sentemos la base de la lealtad y el modelo resultante sometámoslo a la validación de la sociedad española, mediante un referéndum.

Cierto es que nuestro Estado Autonómico es de los más descentralizados; de hecho, se considera, en la mayoría de estudios, un estado Federal. Por lo tanto, la propuesta socialista no entraña riesgos, pero tampoco es más de lo mismo. Creemos importante redactar la CE de forma que englobe la evolución de los últimos años de España en cuestión de derechos, y promueva una nueva visión de futuro.

En ningún caso se trata de desmantelar, sino de mejorar la estructura del edificio constitucional, dotándolo de mayores ventajas, adaptándolo al tiempo actual y a los venideros. Las personas a las que debemos satisfacer son todos los ciudadanos de este país, todos, con independencia de su ideología, género, raza, sentimientos… Los socialistas tenemos una propuesta de nueva CE para hacer mejor este país, pero deseamos compartir las visiones del resto de fuerzas, y conseguir una redacción en la que todas las sensibilidades se sientan representadas. Sin apriorismos.

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 —¿Qué hueso nos queda por arrojar a la bestia de Gevaudan nacionalista, que la calme durante un tiempo y hasta la próxima, que la habrá?

—A los nacionalistas solamente les calmará obtener lo que ellos quieren, así que no hay que pensar en cómo satisfacerlos. Lo que hay que pensar es cómo vas a conseguir que pierdan los apoyos que ahora tienen y con qué gestos podremos reducir su base de votantes, de forma que pierdan fuelle y podamos reconducir la situación. Hay que utilizar la estrategia y la inteligencia, especialmente la inteligencia emocional, para recuperar a todas las personas que creyeron que el independentismo mejoraría su vida, no por ser realmente independentistas. Y hay mucha gente así, te lo aseguro.

Te voy a ser muy sincero. Todos los partidos hemos cometido errores, sin duda, pero mi partido no acertó mucho en el 2003, cuando en el Pacto del Tinell firmó el denominado “cordón sanitario” hacia el PP.

—Sinceramente, y sin verónicas ni chicuelinas: ¿Lo que hemos vivido, y aún vivimos, se debe en buena parte al desastre y a la falta de visión de Estado del PP y del PSOE a lo largo de los años? Me refiero a la recogida de firmas y beligerancia, contra el Estatut, de unos, y a ese diletantismo supino, de guardería, que encierra la proclama “Aprobaré cualquier arbitrariedad —lo de arbitrariedad lo añado yo, claro…— que venga del Parlament de Cataluña”, de los otros?

—Te voy a ser muy sincero. Todos los partidos hemos cometido errores, sin duda, pero mi partido no acertó mucho en el 2003 cuando en el Pacto del Tinell firmó el denominado “cordón sanitario” hacia el PP. Apartar al PP de cualquier pacto, acuerdo o toma de decisión, fue un error estratégico, que radicalizó, y mucho, a un partido al que le sienta de maravilla la confrontación territorial.

Seguramente una buena parte de la radicalidad podría haberse reconducido. El presidente Zapatero, en un arranque de optimismo lanzó esa frase en el año 2003, que ha sido manipulada tanto por un lado como por el otro. Al final el Estatut fue pactado, votado mayoritariamente, y aplicado durante unos cuantos años sin problema alguno.

La sentencia del TC del 2010, que no olvidemos no daba la razón al PP, ya que validaba la gran totalidad del texto, cogió a contrapié a mucha gente. Pero hay que recordar que el 2011 y 2012 Rajoy y Artur Mas pactaron en Cataluña, y que gobernaron juntos en la Diputación de Barcelona, y ya habíamos presenciado las primeras grandes manifestaciones independentistas…. Sinceramente, señalar a Zapatero me suena a excusa de mal pagador.

—En el seminario “Anatomía del Procés” en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, celebrado estos días, numerosos ponentes han analizado con lupa el proceso de independencia de Cataluña, y la gran Laura Freixa, catedrática de Derecho Constitucional, ha conminado a los partidos de ámbito estatal a «Creerse, de una vez por todas, el Estado que nos cobija y nos garantiza estabilidad, y a ser capaces de pactar cuestiones nucleares cuando sea necesario» Es decir: no comprar votos al nacionalismo a ningún precio… ¿Estás de acuerdo con eso? ¿Seguiremos aferrándonos al poder, vendiendo la primogenitura por un plato de lentejas?

—La política es el arte del pacto, del acuerdo; y en democracia, como he dicho ya, todo cabe dentro de la ley. Si alguien cree que determinados partidos no deben tener representación, que lo plantee. Si alguien cree que para evitar determinados pactos hay que establecer mecanismos que doten a las fuerzas ganadoras de estabilidad, que lo plantee. Si alguien cree que España ha de convertirse en un sistema presidencialista a dos vueltas, que lo plantee.

Mientras no cambie el sistema en España, los pactos y acuerdos son y serán una realidad. Otra cosa es que se exija a los partidos un compromiso claro sobre qué pactarán y que no pactarán nunca, que es una exigencia de claridad y transparencia que ahora puede hacerse.

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En este momento Rivera, con las encuestas a favor, creía mejor para sus intereses y aspiraciones —legítimas sin duda— que Rajoy permaneciese en Moncloa, desangrándose lentamente.

—Eso nos lleva, de forma ineludible, a la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa. Entiendo que ni él mismo podía imaginárselo. Los nacionalistas viven mejor contra un Rajoy, armado de puro y Marca… Varias preguntas al respecto: ¿Sánchez mintió cuando dijo que su moción de censura conducía a unas inminentes elecciones generales? Diría que los españoles queremos votar, y no quedarnos con un césar Claudio, agazapado tras la cortina, que asegure la paga de la guardia pretoriana, o el reparto de poder, cargos y dinero, que estamos viendo en estos días…

—La palabra “inminente” nunca se la oí decir, y que las convocará es evidente. Hay que dejar claro que Pedro Sánchez fue el tercero en expresar sus intenciones, porque esperó a ver el posicionamiento de Rajoy y de su socio Rivera. Primero Rajoy intentó restar importancia al hecho de que en esa pieza separada del Caso Gürtel —hay más aún— señalasen al PP como receptor de fondos ilegales. Ni habló de dimisión ni de convocar elecciones. Después Rivera salió a decir que estaba muy ofendido, y que rompía relaciones con el PP. Ni exigió la dimisión, ni convocar elecciones, a nadie. En este momento Rivera, con las encuestas a favor, creía mejor para sus intereses y aspiraciones —legítimas sin duda— que Rajoy permaneciese en Moncloa, desangrándose lentamente, hasta que nuevos casos fuesen surgiendo, mientras desde Ciudadanos iban socavando su semillero de votantes. Una estrategia buena para Rivera y Ciudadanos, seguro, pero nefasta para España.

Y Pedro Sánchez, visto que ni uno ni otro pensaban que debiese cambiar la situación en España, escuchó a sus bases, que desde primera hora le pedían —le pedíamos— que encabezase una moción de censura; moción, digámoslo claro, sin ninguna garantía de salir adelante, pues no existía pacto previo con ninguna fuerza. Y si salió adelante fue por la coincidencia de varias cosas, la principal el hecho de que nadie quería aparecer como valedor de Rajoy y del PP y, con la premura de fechas, no hubo posibilidad de negociar, lo que a buen seguro hubiese dado al traste con la moción.

Ahora bien, nos falta cultura de la negociación, y de dejar de sorprendernos de que se llegue a acuerdos. ¿Y las elecciones? Pronto, no creo que lleguemos a finales de 2019…

 —Entiendo que para un hombre de partido se pueda hacer difícil suscribir todo lo que estamos viendo ahora mismo… Se ha tumbado una propuesta de C’s de “tarjeta sanitaria única”, que permitiría a los españoles ser atendidos estén donde estén, con especial incidencia en enfermos crónicos; estamos viendo concesiones a vascos, podemitas y separatistas catalanes, en pago a ese ascenso al Olimpo de Pedro Sánchez, a saber: más dinero, acercamiento de etarras; cargos y puestos en RTVE; inmigrantes; exhumación de los restos de un dictador que ya no le importa a nadie, salvo a la izquierda más desnortada y carente de argumentos… Y en breve veremos qué trozo de pastel se ofrece al nacionalismo catalán ¿Cómo ves todo eso, te parece normal, puedes comentarlo de forma detallada? La sensación, inevitable, es que nos vais a vender en un mercado persa, a peso y por docenas…

—Hemos de quedarnos con el contenido más que con el titular. ¿Es necesario establecer un mecanismo que garantice el acceso sanitario a cualquier español en cualquier punto de España? Respuesta: sí. ¿La propuesta de Ciudadanos garantizaba eso? Respuesta: No. Y no lo garantizaba porque la sanidad está transferida a las comunidades, y cualquier cambio normativo debe ser consensuado, y esa propuesta era inviable y de imposible ejecución.

Respecto a las “concesiones” únicamente se oye hablar de lo que piden unos y otros, y la única concesión hecha a los “vascos” fueron las que se incorporaron al presupuesto de PP y Ciudadanos. Creo que hay que dar margen a la política pues, como he dicho varias veces, el único margen es el cumplimiento de la legalidad vigente.

El reparto de responsabilidades es una acción que cualquier nuevo gobierno se ve en la obligación de hacer, sobre todo si hay un cambio de las políticas a ejecutar, pero me gustaría destacar el hecho de que a día de hoy se mantenga a Morenés como embajador, algo que demuestra que esos cambios no se hacen desde el revanchismo sino desde la eficacia.

Respecto a las exhumaciones de las personas asesinadas por ambos bandos durante la guerra civil, creo que la mejor forma que tenemos de cerrar esa herida es dar sepultura cristiana en camposanto. Sobre los restos de Franco, no es otra cosa que dar cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica, que ya lo estableció.

Mi abuela decía que ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar. Ellos que pidan lo que quieran, nosotros no daremos más que lo que convenga a España.

 —El próximo lunes, días antes de que esta entrevista vea la luz, Torra será recibido por Sánchez. Habéis pasado de tildarlo como lo que es —un racista hispanófobo al servicio de un delincuente prófugo—a ponerle la alfombra roja y decirle que se puede hablar de todo. Pedían acercamiento de presos. Y ya lo tienen. Ahora dicen que no es suficiente, y que los quieren en libertad. Y ya adelantan que no pararán hasta que todos los procesos abiertos sean anulados, como si el Poder Judicial dependiera del Gobierno… Hoy mismo el Parlament se ha saltado la legalidad aprobando una moción de JxCat, ERC y la CUP que reafirma una resolución de noviembre de 2015, una declaración fundacional del Procés, suspendida por el TC. Lo ha hecho a pesar del aviso de los letrados… ¿La recurrirá Sánchez? ¿Hasta qué punto los españoles nos vamos a avergonzar de este Gobierno? ¿Habrá concesiones; promesas de reducir, en la medida de lo posible, las inevitables sentencias; amnistía bajo promesa de unos añitos de calma y lealtad? ¿Qué significa diálogo sin cortapisas con unos sediciosos no dispuestos a ceder ni un ápice en sus pretensiones?

Creemos firmemente que para vencer al independentismo hay que quitarle argumentos. Ellos viven encantados en la confrontación y cuando pierden esos argumentos su relato se cae a peso. No me gusta el MHP Torra, y me ofenden sus pensamientos, que plasmó por escrito. Creo que es una persona sectaria, racista y supremacista, pero es el President de la Generalitat, y me guste o no, si hemos de restablecer las relaciones hay que hablar con él, pero hablar no significa ceder. Que quede claro.

Mi abuela decía que ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar. Ellos que pidan lo que quieran, nosotros no daremos más que lo que convenga a España. El acercamiento de los presos comunes forma parte de la normalidad, se hace con todos los presos similares, ¿por qué no iba a hacerse con ellos? Ahora Torra tiene un problema y no lo sabe: ¿qué va a hacer con ellos? ¿los va a dejar salir? O, como es evidente, se seguirá sometiendo a la legalidad española en una clara señal de que su república catalana sólo forma parte de su cabecita….

Como ya sabes, el Gobierno ha recurrido ya esa moción. Buscan el enfrentamiento, y no lo tendrán, actuaremos de forma mesurada: mano de hierro en guante de seda. Respecto a los políticos presos no quiero adelantarme. Ahora deberán ser juzgados y en caso de ser declarados culpables, condenados. Veremos a qué condenas se enfrentan y entonces se tomarán decisiones.

Diálogo sin cortapisas significa eso: diálogo. Dialogar es hablar, nada más, pero es que ha faltado mucho diálogo…

—A colación de la pregunta anterior: ¿Qué pueden acordar, que beneficie a todos, un presidente de la Generalitat, sin interés alguno por la política autonómica, y un presidente del Gobierno de España, que sabe que según actúe conducirá a una debacle histórica a su partido en las próximas generales? Dice Josep Borrell que en esa reunión intentarán trazar o definir el “perímetro del problema”… ¿Qué problema? ¡Aquí hay tantos problemas como Naciones de nEciones hay en España!

—Tú mismo has respondido a la pregunta. Podrán acordar pocas cosas, porque tienen las manos atadas, pero sin duda existen cosas a acordar. Mira, de entrada, existen muchas transferencias recogidas en el Estatut vigente que están esperando ser atendidas, o inversiones, como el Corredor del Mediterráneo, que es tan importante para Cataluña como para Valencia, Murcia o Andalucía.

Pero creo que el MHP Torra tiene el guión escrito desde Alemania, y no sé si tendrá el valor de saltárselo, pero el hecho de reunirse es una primera victoria de España ante Europa, pues hemos dado el paso en la buena dirección. Los fracasos achacables a Torra y al resto del independentismo serán muy mal vistos en Europa, e irán en detrimento de su ya muy dañada imagen.

 —Varias preguntas breves, para terminar: ¿Destituirá este Gobierno a Pedro Morenés, señor embajador de España en Washington, admirado por todos?

—Desconozco las decisiones que puedan tomarse en un futuro, pero hasta la fecha no ha sido destituido, y su discurso ha sido puesto como ejemplo al resto de embajadores. Creo que eso, per se, demuestra un cambio importante de actitud.

—¿Es esta llegada al poder de Pedro Sánchez sólo una estrategia para llegar a las elecciones generales en una posición absolutamente favorable, blindado y con control de medios?

—No. Si hubiese sido por eso no hubiese salido adelante. Ha sido un acto valiente para reconducir una situación enquistada, por la parálisis del PP y la connivencia de Ciudadanos.

De todas formas, agradezco que plantees así la pregunta, pues demuestra que ese es el concepto que hasta ahora imperaba de la TV pública del PP: blindaje y control de medios, algo que intentaron repetir con el auxilio de su marca blanca Ciudadanos.

No lo olvidemos: Los nombramientos actuales son temporales hasta que se resuelva el concurso que debe proveer las plazas.

En este país cainita y con muy poca cultura democrática el asedio y derribo del rival político es un deporte nacional.

 —Si digo que la misión de los políticos debe ser velar por el bien común, rozando lo platónico; resolver problemas y facilitar con su servicio impecable la vida a los ciudadanos, y nunca, bajo ningún concepto, convertirse en una maldición para los gobernados, como lamentablemente viene siendo, desde hace muchos años, tónica habitual, tú, Ernest, dirás que… A. Te equivocas B. Estás en lo cierto C. Has bebido demasiado, Julio

—En este país cainita y con muy poca cultura democrática el asedio y derribo del rival político es un deporte nacional. Recuerdo lo mal que lo pasó Suárez entre las críticas de los suyos, la derecha y la izquierda: Asesinatos de ETA, fuerzas armadas sobrexcitadas, una oposición dura, la devaluación continua de la peseta… En aquellos tiempos, y durante un largo periodo posterior, Suárez fue apartado como si de un leproso se tratase. Ahora muchos reconocemos que fue muy buen presidente.

Por eso quiero elegir la A, aunque en la inmediatez, la cercanía de los hechos y sin la pausa que da la distancia, muchos digan que la B. En todo caso, me gustaría que quedásemos otro día, para poder elegir, entre ambos, la C.

—Gracias por esta entrevista, Ernest. Si todos en el PSC/PSOE fueran la mitad de coherentes de lo que tú eres, creo que dormiríamos todos bastante tranquilos, pero me temo que… en fin… ¡Un fuerte abrazo y hasta siempre!

—Gracias a vosotros, por vuestra paciencia y el esfuerzo de sacar adelante este nuevo medio de difusión, al que aventuro una larga permanencia entre nosotros.

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Puedes seguir a Ernest Suñé en su blog personal;  su blog como candidato a la alcaldía de El Masnou; su página dedicada a la pintura; en Facebook y también en Twitter


Autor- Julio Murillo

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