La fuerza de la convicción

Cabecera Carmen Álvarez

Foto interior Bea Fanjul

Bea Fanjul entró en política, como dice ella, a trote entre el colegio y la universidad, donde estudió ADE. Fue Secretaria General de Nuevas Generaciones de Vizcaya, y en 2017 fue elegida Secretaria General de NNGG del País Vasco. Desde luego no es un político al uso. De hecho llama la atención por su sinceridad, por su claridad de ideas y por su contundencia. Cualidades a las que, por desgracia, nos hemos desacostumbrado. Con su voz fina y tranquila, sin alterarse lo más mínimo, Bea habla y se le entiende todo. Después de conversar con ella queda la sensación de que no todo está perdido.

 —Bea, ¿por qué te afiliaste al Partido Popular?

—Siempre tuve claro que tenía que hacer algo por los demás, es algo que he llevado desde pequeña en la sangre. En el colegio, cuando estaba en 3º de ESO, ya representaba junto con otro compañero a todos los alumnos del centro (Primaria, la ESO y Bachiller) en el consejo estudiantil.

Luego, con el tiempo mis convicciones y mis valores fueron cogiendo más fuerza. Me afilié al PP Vasco por admiración. Me parecía increíble que unas personas antepusieran la vida de los demás sobre su propia vida, por defender la libertad, por reivindicar lo que nos pertenece, por no ceder a las amenazas de muerte, por renunciar a una vida normal, a su intimidad, y tener que vivir con miedo.

—¿Es fácil ahora mismo ser del PP en el País Vasco? En otras palabras, decir que estás afiliada al PP ¿es lo mismo que decir que lo estás al PNV?

—No, es duro y más siendo tan joven. La realidad es que aquí solo existe su verdad y su historia, que nada tiene de cierta. Defender la libertad, la dignidad humana, la unidad de España, las víctimas del terrorismo; en definitiva, reivindicar una tierra libre, no es fácil.

El PNV es hegemónico, es como ser del Athletic o ir los domingos a misa, la gente ya no se plantea por qué, simplemente lo hace… Es una tradición.

Cuando te digo que es duro, no lo digo por decir. Siempre que tratas de defender lo que además de la lógica y el sentido común marca, como puede ser la dignidad, la justicia y la memoria de las víctimas de ETA, enseguida dan la vuelta a la tortilla y te dicen que tienes que olvidar, que ese discurso está obsoleto, que sólo abre heridas, que mi generación no puede tener un discurso tan duro y provocador.

Alzar la voz frente al nacionalismo te convierte en un enemigo, quizá porque en mi tierra durante mucho tiempo ha primado el silencio cómplice.

Cuando defiendes la unidad de España y dejas en evidencia el famoso concepto del “derecho a decidir”, entonces eres tú la intolerante. Cuando reivindicas la libertad de elección de la lengua en los colegios, porque estás en contra de las imposiciones, entonces te conviertes en vasca de segunda.

En definitiva, es conmigo o contra mí. Alzar la voz frente al nacionalismo te convierte en un enemigo, quizá porque en mi tierra durante mucho tiempo ha primado el silencio cómplice.

—¿Te compensa el precio que pagas por tu compromiso político?

—¡Qué buena pregunta! Sí, es algo que llevas dentro, totalmente interiorizado y a lo que no puedes renunciar, por algo se llama vocación. Dejarlo me convertiría en una persona débil, y tremendamente vacía. Tengo el carácter, la convicción y la constancia para trabajar por dar una alternativa a los vascos, no sólo es un deber, sino una obligación moral.

—Dices que alzar la voz en contra del nacionalismo te convierte en enemigo… ¿actualmente hay una contestación contundente por parte de algún partido en el Parlamento Vasco contra este totalitarismo?

—Es su única verdad, la que intentan imponer desde las edades más tempranas en los colegios, la que llevan en las instituciones, la que se respira en las calles. Es necesaria una representación institucional que te dé margen para poder influir en la sociedad vasca.

El PP Vasco siempre ha tratado de alzar la voz contra esas manipulaciones, ya sea oponiéndose a ser partícipes de una ponencia de memoria que trata de revertir la realidad, o defendiendo la libertad de educación, denunciando la ruptura silenciosa a la que nos está abocando el PNV con términos tan armoniosos como el derecho a decidir… (entre otros).

—Has estudiado ADE ¿cómo es la universidad vasca? ¿te supuso algún problema tu afiliación al PP?

—Estudié en Sarriko, en la UPV —la misma universidad en la que estudió Miguel Ángel Blanco—. Te diré que Sarriko tiene 3 edificios principales: el claustro, y luego los otros dos, que pertenecen uno a los dos primeros años de carrera y el otro a los dos últimos. Pues bien, uno de ellos, el de primero, lleva el nombre de BLANCO GARRIDO, en honor a nuestro compañero de NNGG BIZKAIA asesinado vilmente por la banda terrorista. Fíjate hasta qué punto hemos mirado para otro lado, ya sea por un sentimiento de culpabilidad enorme, o por comodidad, que hemos sido incapaces de llamar a las cosas por su nombre, y con esto me refiero a que nadie conocía a Miguel Ángel por su segundo apellido.

Mi paso por la universidad fue tranquilo, conocían mi afiliación y mi cargo, y siempre fue respetado. También es cierto que si hubiese estudiado en LEIOA hubiese sido muy distinto.

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Supongo que te sentirás un bicho raro en alguna ocasión…

—A veces, pero creo que reflejo en cierto modo el sentir de muchos vascos, y eso me da esperanza.

Es terrible. Porque ETA no ha dejado de existir, simplemente se ha transformado, todavía hay una parte de la sociedad vasca que está enferma.

—Después de la declaración de disolución de ETA, ¿se puede decir que la sociedad vasca es plenamente libre?

—No lo fuimos entonces, no lo somos ahora. Es cierto que gracias, entre otras cosas, a la valentía de mis compañeros, a la defensa de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y al grito de “¡Basta ya!” de la gente, conseguimos marcar un antes y un después.

Seremos libres cuando podamos hablar sin complejos; seremos libres cuando pueda elegir mi educación y mi futuro; seremos libres cuando pueda caminar por las calles con mi bandera; seremos libres cuando nos respeten.

La declaración de ETA no es más que otro circo perfectamente orquestado, donde la música la pone EHBILDU y la baila el PNV. Consiguieron entrar en las instituciones, y poco a poco nos han ido barriendo, y además de una forma “democrática”. Es terrible. Porque ETA no ha dejado de existir, simplemente se ha transformado, todavía hay una parte de la sociedad vasca que está enferma.

—En tu opinión ¿qué necesita el País Vasco urgentemente?

—Quizá sea necesario generar una corriente de opinión, una corriente de sentimientos, una corriente en la que todos los vascos constitucionalistas —la gran mayoría—, alcen la voz y digan “hasta aquí”. No queremos ser cómplices ni partícipes del apoyo institucional a etarras no arrepentidos. No queremos que nuestra lengua, tradiciones y costumbres sean un instrumento para generar vascos de primera y vascos de segunda. No queremos claudicar ante ese sentimiento nacionalista que arrasa con todo y al que no pertenecemos. Queremos un País Vasco libre.

—Cuando hablas de vascos de primera y de segunda, me recuerdas el discurso de Quim Torra en Cataluña, que, a su vez, me recuerda al de Sabino Arana… ¿te ocurre algo parecido?

—La hoja de ruta es la misma, somos la Cataluña 2.0. El PNV hace poco planteó la posibilidad de crear algo parecido: vascos de primera y vascos de segunda, y además con un carné oficial. Te venden una independencia irreal, y además obligada, por lo que primero te señalan y luego te juzgan.

El PNV lleva en su ADN a Sabino Arana: “Antiliberal y antiespañol es lo que todo vizcaíno debe ser” Además de xenófobo y racista.

—Se habla mucho de la diferencia entre el medio rural y el medio urbano en cuanto a libertad. Curiosamente, lo mismo está sucediendo en Cataluña. ¿Hay tanta diferencia como se dice?

—Sí, verdaderamente en los pueblos del interior del País Vasco es más difícil defender tus convicciones; cuanto más pequeño es el municipio más fácil es que todo el mundo te conozca, para lo bueno y para lo malo. Debemos romper de una vez por todas con ese miedo que intentan sembrar a todo aquel que no piensa como ellos, como decía mi compañero Gregorio Ordóñez “ya es hora de que la basura empiece a fluir por las alcantarillas” y no por la calle, con la gente normal, que quiere vivir en paz y en libertad.

Te hablan del “derecho a decidir”, es decir, hacen que parezca hasta bonita una palabra que tiene por objetivo acabar con la unidad de España.

—¿Cómo ves el proceso que se está viviendo en Cataluña desde el País Vasco? ¿En qué se parece y en qué se diferencia del PV?

—Aunque la hoja de ruta es la misma la diferencia consiste en la forma de hacerlo. Aquí lo visten de manera muy “democrática”, te hablan del “derecho a decidir”, es decir, hacen que parezca hasta bonita una palabra que tiene por objetivo acabar con la unidad de España. Organizan cadenas humanas por todo el País Vasco –todo muy armonioso-involucrando al club de fútbol más importante que tenemos aquí, en Vizcaya, el Athletic.

Entonces es cuando te das cuenta, que allá donde mires: tu ayuntamiento, tu bar y tu equipo de fútbol, te están llevando a la boca del lobo. Es una barbaridad.

—Si la hoja de ruta es la misma, el objetivo final será el mismo: la independencia. Sin embargo, las encuestas dicen que el independentismo baja en el País Vasco ¿tienes esa percepción?

—Desde luego, es la obsesión del PNV por hacernos creer que es lo único que nos importa a los vascos. A eso me refería cuando te hablaba de imponer su realidad. A los vascos nos preocupa lo mismo que al resto de españoles: trabajo, educación, sanidad… Los sueños del PNV son sólo eso, sueños. Y me consta, que ni siquiera todos ellos tienen un deseo real.

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—En Cataluña se produjo un fenómeno que algunos llaman la “España de los balcones”. Tanto allí como en el resto de España los balcones se llenaron de banderas españolas ¿sería posible en el País Vasco un levantamiento del no nacionalismo como se ha producido en Cataluña o es tarde?

—Creo que no. Nuestra historia es distinta. El País Vasco va camino de ser la Cataluña 2.0 pero con la gran diferencia que aquí ha habido sangre. Y esa sangre, inconscientemente, ha generado un silencio insolidario, ya sea por comodidad o por miedo.

El 80% de los jóvenes vascos no sabe quién es Miguel Ángel Blanco. Esta no es la normalización que quiero que vea mi generación. Me niego.

—¿La sangre derramada por ETA, la masacre de esos años, ha cerrado para siempre el camino a la “normalización” de la sociedad vasca?

—Nos queda mucho, el dolor sigue latente, así como la vergüenza. Y esa normalización lleva otro camino. Según la última encuesta publicada, hay un porcentaje considerablemente alto que justifica a ETA —cosa comprensible cuando tienes partidos que tienen a la banda como referente y otros partidos que los protegen—. El 80% de los jóvenes vascos no sabe quién es Miguel Ángel Blanco. Esta no es la normalización que quiero que vea mi generación. Me niego.

—¿Crees que ETA ha perdido realmente la batalla?

—A una banda terrorista no se le pide que se disuelva, se la disuelve. La batalla de las FCSDE así como la batalla civil fueron ejemplares. Pero no nos olvidemos que tenemos por coordinador general de la segunda fuerza del País Vasco a Arnaldo Otegi. Así que no, ETA no ha perdido la batalla.

—¿Qué legado ha dejado ETA en la sociedad vasca?

—Ha dejado mucho dolor y sangre derramada de inocentes. Ha dejado viudas que no podrán volver a ver a sus esposos. Ha dejado niños huérfanos que jamás podrán conocer a sus padres. Abuelos que no verán crecer a sus nietos… Ha sembrado miedo, y muchos han aprendido a vivir con ello. Pero también la valentía y la firmeza de unos pocos que se negaron a vivir arrodillados, que antepusieron su vida por defender la de los demás.

Hemos ido dejando de lado el mensaje tradicional del Partido Popular, dedicándonos únicamente a la mera gestión pública, y eso ha sido aprovechado por otras formaciones como Ciudadanos, o Vox

 —¿Crees que el PP ha estado a la altura de lo que esperaba el votante popular durante la crisis catalana?

—Sinceramente creo que no y el resultado se ha visto en las últimas elecciones catalanas, donde pasamos de 11 diputados, en los anteriores comicios, a los 4 actuales. La realidad es que en muchas ocasiones hemos ido dejando de lado el mensaje tradicional del Partido Popular, dedicándonos únicamente a la mera gestión pública y eso ha sido aprovechado por otras formaciones como Ciudadanos, o Vox, para ocupar los nichos que nosotros hemos abandonado. Por lo tanto es nuestra obligación recuperar ese espacio perdido, y con él a aquellas personas que se identificaban con nuestro partido como la gran casa del centro derecha español.

—El PPV y el PSE, lo que ha sido el constitucionalismo tradicional, ha visto reducida sustancialmente su representación en el Parlamento Vasco, ¿cuál crees que es la razón?

—El PSE está desdibujado. El PSE ha sido un partido referente en España mientras ha mantenido un mensaje más o menos constante. Pero desde hace años ha perdido el norte. Han abandonado aquello que antes tanto les caracterizaba como partido constitucionalista, la defensa de España, cayendo en el lenguaje más hipócrita, como el derecho a decidir. Han abandonado a todas las víctimas de ETA dando cobertura y soporte a un partido que lleva en sus filas la responsabilidad, la culpa, y el dolor de tantos inocentes. Han perdido todos sus principios y sus convicciones, llegando a convertirse unos «socialvendidos».

En cuanto al PP Vasco, supongo que echarle la culpa a las circunstancias ajenas, a los errores del pasado, es como poco irresponsable. Quizá es que no hemos sabido influir en la sociedad vasca, que nuestro mensaje no ha calado, o que deberíamos haberlo hecho con más fuerza.

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—¿Ha cambiado el mensaje del PP en estos años o simplemente se ha apagado?

—Quizá ha habido otras “urgencias”. Puede que lo llamen así ahora.

—Hablando de mensaje, tú has reivindicado públicamente el legado de Gregorio Ordóñez, ¿qué es lo que más echas de menos de Ordóñez, de Mayor Oreja o de San Gil?

—Hablé de Gregorio Ordoñez, desde el corazón y con la tristeza de una ausencia presente. Echo de menos esa garra, esa fuerza, ese mensaje que llegaba hasta lo más profundo del corazón de nuestro afiliado y de nuestro votante. Por desgracia, en muchas ocasiones ese mensaje se ha perdido y sinceramente creo que, como dije en su día, líderes de la talla de Goyo no quedan hoy, ni en el País Vasco ni en toda España.

Cuando Goyo hablaba no lanzaba un mensaje para intentar agradar a todo el mundo, sino que lanzaba su mensaje, sin importarle que pudiera sentar mal a aquellos que tienen la piel muy fina, y verdaderamente calaba con fuerza, tanto que si los pistoleros de ETA no le hubiesen asesinado se hubiera convertido en Alcalde de San Sebastián.

De Jaime Mayor destacaría su cordura y su capacidad analítica, suele acertar en sus diagnósticos, y ha definido siempre a la perfección la hoja de ruta de la banda terrorista ETA; una hoja de ruta que se está cumpliendo con los herederos de Herri Batasuna en las instituciones, y con movimientos por parte del Gobierno para el acercamiento de etarras al País Vasco.

De María podría decir que es una de las mujeres más valientes que conozco, con la cual el PP, no sólo del País Vasco, sino de toda España, tendrá siempre una deuda impagable. Que personas de su altura política estén en un segundo plano y no en la primera línea es algo que a muchos nos es difícil de entender. Incomprensible.

Debemos explicar con transparencia absoluta por qué el País Vasco necesita al resto de España, y por qué el resto de España necesita a nuestra comunidad. Y para eso, es necesario quitarse los complejos.

—El año que viene habrá elecciones municipales. ¿Puede haber cambios sustanciales en la composición de los ayuntamientos más importantes? ¿El constitucionalismo puede ganar terreno de nuevo en el PV?

—Es complicado responderte a esa pregunta, creo que en buena medida dependerá de que el constitucionalismo defienda un mensaje claro, sin ambages y sin miedos. Que expliquemos con transparencia absoluta por qué el País Vasco necesita al resto de España y por qué el resto de España necesita a nuestra comunidad. Y para eso, es necesario quitarse los complejos.

—Tanto el PP como el PSOE han pactado durante décadas con el PNV prebendas y beneficios por gobernar una legislatura, ¿estás de acuerdo con esta política de concesiones? Pasados los años ¿crees que mereció la pena?

—Hay que saber relativizar y mirar las cosas con perspectiva. Pactar con el PNV algo que es bueno para los vascos no tiene nada de malo, lo que no se puede hacer es prestarse a las contrapartidas. Ni dejar la llave de España a un país que quiere romper con España. El protagonismo que ha tenido el PNV en los presupuestos generales del Estado ha sido inaceptable. Y más con un PNV que despierta cada día unos aires de ruptura y enfrentamiento. Hay competencias que nunca se debieron traspasar, como la educación, pilar fundamental de la manipulación.

—Imagino que habrás hablado con más de un candidato de tu partido durante este proceso de primarias, ¿les has pedido algo concreto para el PV?

—¿Qué vais a hacer con el País Vasco? Esa ha sido mi única preocupación para decantarme por algún candidato. Y el pasado domingo tuve la respuesta que con tanta esperanza esperaba. Pablo Casado dijo públicamente en San Sebastián que quiere un partido como el de Goyo. Valiente, sin complejos, ganador, tan imparable que solo lograron acallarlo con pistolas. El País Vasco necesita de esa valentía, y Pablo Casado tiene las ganas, la fortaleza y la convicción de querer hacerlo.

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—El mapa político español ha cambiado radicalmente en menos de un mes… ¿hasta dónde crees que Sánchez cederá ante los nacionalismos para aguantar dos años en La Moncloa?

—Empezamos a verlo ya. Acercamiento de presos al País Vasco como guiño al brazo político de ETA (BILDU), la consideración de ciertas comunidades como naciones y un estatus político especial para ellas. Los nacionalistas son listos y te van desnudando poco a poco, eso sumado a la ambición de Sánchez deja a España en estado de liquidación. Pedro Sánchez no tiene sentido de la responsabilidad ni capacidad para decir “hasta aquí”.

—¿Habrías aplicado el artículo 155 en Cataluña antes?

—Aplicar el 155 es una medida democrática como cualquier otra y no sé para qué existe si luego nos da vértigo utilizarlo. En Cataluña ha habido un golpe de Estado, pero ese cáncer llevaba años gestándose hasta que ha generado una metástasis, así que creo que hemos llegado tarde, sí.

Autor - Carmen ÁlvarezPuedes seguir a Carmen Álvarez en Twitter y también en su blog personal, en este enlace

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